10 años de Hacienda Las Bromelias y un cacao único en el estado Aragua

In NOTICIAS by josemiguel

Por: Carmen Isabel Maracara, @palabracierta1 (twitter)

                                                              @palabracierta (Instagram)

Fotos: Carmen Isabel Maracara y cortesía Hacienda Las Bromelias / Cacao de oro

En el sector Las Vegas de Cumboto, a escasos 100 metros del puente de Los Dos Caminos, estado Aragua, se encuentra la Hacienda Las Bromelias, con 4 hectáreas dedicadas al cultivo del cacao. Su propietario, Freddy Fischer, habla con pasión de lo que pronto cumplirá 10 años (en marzo de 2017) como un proyecto para producir alimentos orgánicos para su familia, que rápidamente se convirtió en un espacio que rendía más bien honor a lo que era patrimonio de estos suelos: el cultivo del cacao.

Luego de muchos ensayos y errores y casi a punto de desistir en algunos momentos, la actividad tomó cuerpo hasta conformarse lo que es hoy esta finca: “Un centro de investigación productivo”, en palabras del mismo Fischer. ¿La razón? Que desde este espacio se llevan varias investigaciones para la mejora de la producción de cacao en el país, con participación de entes como son el Instituto Nacional de Investigaciones Agricolas (Inia), el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai) y la Universidad Central de Venezuela (UCV). A su vez, Las Bromelias también ha formado parte de las actividades del Plan Cacao Nestlé.

“Estamos desarrollando proyectos como el cruce del Chuao 120 con el Ocumare 67, en la búsqueda del Super Cacao, como le decimos nosotros. La razón es que el Chuao 120 tiene resistencia a muchas enfermedades y posee muy buenas propiedades organolépticas, aunque el grano es muy pequeño. El Ocumare 67 tiene buenas propiedades organolépticas también, es un grano también blanco, pero tiene ciertas fallas en la parte de resistencia a enfermedades. Al cruzarlos por polinización controlada, un método científico, se obtuvieron unas mazorcas, las cuales fueron sembradas y ya se tiene un banco, que está empezando a producir. Estamos esperando para hacer su caracterización. Lamentablemente estas investigaciones pueden tardar hasta 15 años en realizarse”.

A diferencia de agricultores que se quedan en la fase solo de la obtención de la mazorca de cacao o de chocolatiers que van del procesamiento a la producción de las barras de chocolate, el proyecto de Las Bromelias incluye venta de plantas de cacao criollo (varietales), de semillas de cacao, de chocolate artesanal 70% y de polvo de cacao y derivados.

“Somos una empresa dedicada a la manufactura y comercialización de granos de cacao finos de aroma. También, realizamos proceso de siembra, cosecha, post-cosecha, y procesamiento del cacao. La calidad de nuestro producto final, está determinada por el manejo de la trazabilidad de cada grano de cacao”, indican en su portal de Facebook @cacaodeoroca, en el cual muestran parte de su accionar, así como en el usuario @cacaodeoro en Instagram.

“Nosotros producimos también plantas de cacao. Tengo un vivero con una capacidad de 70 mil plantas por ciclo de cada tres meses, para unas 250 mil plantas”, puntualiza Fischer, para dar fe de que Las Bromelias ha ayudado al impulso de la agricultura del cacao en Aragua y en otras zonas del país.

Años de trabajo reflejados en la obtención del mejor cacao

   

Ensayar, errar, lograr

Como fruto de una visión que busca lograr resultados desde la propia experiencia, Fischer ha trabajado por romper paradigmas en el manejo de este fruto: “Yo siembro sin sombra, solo tengo una sombra temporal con plátanos, nada más. Dejé solo algunos árboles que quedaban en la zona y realizo un riego mecanizado. Sencillamente por observación e investigación cree mi propia metodología de producción para el cacao”.

“En nuestra parcela se rompieron algunos mitos en cuanto a la producción, que ya se habían roto es otros lados, pero que aquí también se manifiestan, como que el cacao siempre debe tener sombra. Eso no es verdad. Durante los primeros años de su plantación, el cacao es muy susceptible al sol, pero después requiere sol e hidratación. Yo sé que esto puede ser muy polémico”, acota.

“La falta de experiencia hizo que tuviéramos retrasos en la producción: se me reventaban las ramas de tanta carga, entonces empecé a amarrarlas, pero el nylon las cortaba. Cuando me ayudaban los obreros, las plantas pequeñas eran maltratadas con el machete, entonces tenía que resembrarlas. O sufría escasez de agua y se me secaban; estuvimos a punto de abandonar. Llegó un momento en que dijimos que si hasta ese año no funcionaba, entonces abandonábamos. Al final comenzó a funcionar y se empieza vender el cacao. Pero en este punto, solo se vendía en baba. El cacao se pica, se desgrana, y el agricultor no hace fermentación y secado sino que lo lleva directamente a alguien que lo beneficia. Allí percibí que la cadena de comercialización tiende a ser especulativa, que el productor se lleva la menor parte”.

“Luego hago mi centro de beneficio, para lo que tengo que realizar toda una investigación. Fabrico un techo de patio rodante, que ya lo eliminé y terminé haciendo un secador solar, tipo marquesina, con un plástico transparente que tiene resistencia a los rayos ultravioletas y observo que es una maravilla. Al final, quito todo lo demás y fabrico tres marquesinas, tres secadores solares, que es con lo que trabajo. En Las Bromelias se desarrolló cierta tecnología por decirlo así. El grano se deshidrata homogéneamente, el impacto del sol sobre él, es el adecuado”, explica.

“Es muy necesario que existan varios centros de beneficio en una zona, por dos cosas: una para mejorar la capacidad y que los productores lleven su cacao y la otra es para estimular la competencia, que se tenga alternativas y decidan a qué sitio llevarlo. Si hay un solo centro de beneficio, se produce un desbalance. Por ejemplo, en Ocumare de la Costa hay unos cinco beneficiadores de cacao, antes había solo uno solo o dos. A veces suben a seis o bajan a cuatro, pero hay alternativas. Cuando yo empecé a llevar mi cacao, me di cuenta que los números no me dan, y empiezo a entender la cadena de comercialización de cacao”.

En Hacienda Las Bromelias se especializan en la obtención de variedades como el Ocumare 67

Un jardín clonal en producción

En Venezuela, específicamente, a partir de 1945 se inician en el país “los trabajos de mejoramiento del cultivo con las selecciones del norte de Aragua en Chuao, Choroní y Ocumare de la Costa”, según indican los investigadores Gladys Ramos y Álvaro Gómez, en su publicación titulada “Aspectos genéticos del cultivo del cacao”, publicado por el Inia. Tal trabajo realizado dio lugar a un banco de germoplasma del cacao de esta zona.

“Nosotros tenemos parte de ese jardín clonal de 1945. Yo considero que éste es uno de los mejores trabajos que se han realizado en Venezuela sobre rescate e identificación del cacao. En ese entonces, estos investigadores lograron clasificar 24 árboles, de los cuales se han perdido 4”, explica Fischer.

“Desde mi óptica, éste es la mejor colección que se ha hecho en el país. De ahí salieron los famosos Ocumare 61 y 67, que tienen los Franceschi. Los Chuao, los Choroní también proceden de allí. Hay otras colecciones que tienen el Guasare, el Canoabo, que son criollos antiguos, el porcelana”.

De ese banco de germoplasma de 1945, Fischer desarrolló nuevos clones. “Yo repliqué parte de esos materiales e hice un banco genético, para tener un resguardo. El Inia también lo tiene, así como la UCV. De esos materiales, yo sembré cuatro variedades fundamentales, en grandes cantidades: Ocumare 61 y el Ocumare 60, que aunque genéticamente son primos, uno es blanco y el otro es violeta claro. El Ocumare 60 es un violeta claro, con lo que se llama segregación blanca. Aparte de eso, intercalé en la plantación el Chuao 120 y el Ocumare 67. Pero por cuestiones del injertador, él me mezcló los materiales sin querer, yo me molesté con él y resultó que me causó una cosa muy buena. Prácticamente, 50 por ciento de la plantación es Ocumare 61, y el otro 50 es Ocumare 60, pero resulta que él se confundió y hay árboles que se mezclaron mucho, por polinización cruzada. Esa hibridación, produjo una característica muy particular: a esa mezcla de cacao yo lo llamo Bromelia”.

Freddy Fischer es el creador de este sueño de cacao

Agrega Fischer que este cacao tiene un sabor muy especial, único. La razón es que “el Ocumare 60 no se ha sembrado en grandes cantidades en Venezuela, ni en el mundo, la gente lo descartó por ser violeta, pero resulta que es un cacao con unas notas frutales muy interesantes, que no es astringente y es altamente productor. Por citar algo, 22 mazorcas del Ocumare 61 dan un kilo de cacao seco, aproximadamente, el promedio en la zona está entre 25 a 30 y éste es un árbol que carga 120, 140 a 180 mazorcas por árbol. Estamos hablando entonces de que el Ocumare 60 puede producir de 5 a 7 kilos al año, no en todos claro está, porque algunos árboles están más deprimidos que otros, pero es muy eficiente”.

Las características únicas de este cacao de la Hacienda Las Bromelias fueron certificadas por el Centro de Investigación en Biotecnología Agrícola (CIBA) de la Facultad de Agronomía de la UCV, quienes otorgaron una Certificación de Origen Genético de la producción de cacao en esta hacienda, la cual fue entregada el 01 de noviembre de 2016.

Esperan crecer y ser ejemplo para generaciones futuras

Hacia el futuro

El trabajo sostenido de Hacienda Las Bromelias ha dado frutos como la llegada de su cacao a Europa, “específicamente fue vendido a Venchi, una chocolatera italiana de 1876, quienes lograron un producto muy bueno, en el que especificaron nuestra parcela. Y según lo que me comentaron ellos, el chocolate tiene una nota muy particular de vinagre balsámico”, precisa el productor aragüeño.

La formación de este equipo incluye su asistencia a la Escuela de Chocolatería de la Alba ubicada en Maracay, en donde comenzaron a hacer pruebas para fabricar chocolates, que dieron buenos resultados. A su vez, avanzaron en la fabricación de una descascarilladora artesanal, con el apoyo del Banco del Tesoro, pero el financiamiento se diluyó por la inflación.

Actualmente, la asociación con Cacaos Caracas, permite avanzar en la fabricación de las máquinas necesarias, que incluyen la parte final de la descascarilladora y un refinador. “Creemos que pronto arrancaremos con chocolates. Lo bueno de este grupo y de esta asociación es que el portafolio de cacaos que manejamos es muy interesante, pues ellos tienen dos centros de beneficio: uno en Sur del Lago y otro en Curiepe, mas yo aquí en Ocumare de la Costa, entonces tenemos la capacidad de producir chocolate de diferente denominación de origen”, concluye.

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