Chocolate sobre cuatro ruedas de lujo

In CURIOSO POR RARO, Sin categorizar by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark

El chocolate da para todo… para todo lo bueno que la imaginación del ser humano sea capaz de crear. Así quedó demostrado una vez más con el Audi TT Coupé que fue lanzado al mercado cubierto con 27 mil bombones, evento que se desarrolló en 2014, pero que hoy queremos rememorar.

La marca alemana de los cuatro aros cubrió la carrocería del vehículo con piezas individuales elaboradas con chocolate de Bélgica, a cargo del experto Joost Arijs, dueño de una pastelería boutique del mismo nombre y de las más famosas de su país. Sus elaboraciones hacen alucinar por la variedad de bombones con sorprendentes rellenos y macarons bordeados con chocolate negro.

 

Se utilizaron diferentes bombones en cuanto a formas, tamaños y colores.

Aquel lanzamiento se desarrolló a casa llena para la exposición de diseño y estilo de la vida en Kortrikj, en Bélgica, país europeo cuna de los bombones y de una técnica mundialmente practicada.

El tentador modelo de dos puertas formó parte de la tercera generación del automóvil. Durante el lanzamiento llamó la atención de todos cómo las piezas de chocolate pudieron mantenerse adheridas a la carrocería sin caerse y sin la necesidad de una cámara frigorífera o de enfriamiento.

 

Una “piel” de chocolate para un deportivo legendario.

Un dulce deportivo

Hace unos años más atrás, en 2009, el Porsche 911 Carrera S de un concesionario de Holanda (Porsche Centrum Gelderland), fue cubierto con 175 kilogramos de chocolate con leche para darle así la bienvenida a la Navidad.

El trabajo fue dirigido por el artista del dulce alimento Jan Blancke, quien primero protegió la carrocería del también carro alemán con un plástico especial. Blancke utilizó además chocolate blanco para cubrir las luces y los intermitentes de uno de los deportivos más aclamados del mundo.

 

El detalle, chocolate blanco para las luces.

Para este trabajo se derritieron previamente 1.100 tabletas de chocolate que finalmente cubrieron por completo al vehículo nativo de Stuttgar.

Chocolate y vehículos al parecer se la llevan muy bien. El chocolate, más que un alimento, es también una herramienta al servicio de la imaginación.