¿Cómo es posible? (Editorial)

In EDITORIAL, NOTICIAS by josemiguel2 Comments

Es inevitable sentir en este momento una contradicción al hablar de cacao venezolano. Por un lado, el orgullo propio  de sabernos bendecidos con la semilla más exquisita del planeta, el lugar donde la Providencia destinó que sería el origen de un grano mágico que al convertirse en chocolate exorciza demonios y devuelve la alegría al más atribulado. Y por otro, el desconcierto ante políticas que, históricamente demostraron ser un puente al fracaso. Un desastre anunciado que hoy desempolvan del baúl de los malos recuerdos para aplicarlas esperando resultados distintos. Es como contar de nuevo el mal chiste creyendo que ahora sí dará gracia. Pero hay chistes que no dan risa, y que por el contrario, ofenden y provocan levantarse de la mesa.

Eso es lo que sienten ahora los productores y demás fuerzas vivas del cacao en Venezuela cuando bajo otro nombre y otras autoridades el Gobierno Nacional refrita el Fondo Nacional de Cacao que acabó con este rubro durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, demostrando que cuando el Estado interfiere de manera incorrecta en el sistema económico de un país lo que provoca es calamidad.

¿Cómo es posible que sabiendo de la hecatombe que produjo el Fondo Nacional de Cacao (y de café) pretendan repetir el experimento? ¿Por qué en vez de buscar ser los traders del cacao no le mejoran a los productores el sistema vial, los apoyan con asesorías, educación y seguridad en los campos? ¿Será acaso que la educación y el conocimiento convierten al ciudadano en una amenaza para cualquier gobierno?

¿Qué justifica las mafias, los guisos y la pésima calidad de vida que invade a nuestros cacaocultores? ¿Quién los defiende? ¿Quién les enseña a ser independientes?

¿Cómo es posible que algunos productores adviertan que de aplicarse estas políticas quemarán sus plantaciones y en vez de cacao sembrarán yuca, papa y maíz en pro de mejores beneficios económicos? ¿Acaso Venezuela es yuca? ¿Acaso nuestro fruto ancestral es el maíz? ¿Dónde quedarán la historia y la tradición del cacao en Barlovento y de Sucre? ¿Dónde quedará la devoción que sienten en Chuao y en Sur del Lago? ¿Qué se hace entonces con la fe y el entusiasmo de los nuevos estados productores de una materia prima tan necesaria para emerger de las sombras y recuperar nuestro lugar en el mundo como productor de cacao? ¿Quemaremos todo? ¿Cortaremos el progreso? ¿Es esa la solución?

¿Cómo es posible que gandolas enteras sean desviadas y negociadas por agentes del gobierno, los mismos puestos para “defender el agro” y “representar a nuestros productores”? Quemar una plantación, detener el crecimiento de un chirel, cortar un cojín floral o dejar perder una mazorca es un crimen, una fatalidad para un país que lo que necesita es renacer, reinventarse, volver a sus orígenes. No se trata de cambiar un rubro por otro “más rentable”, porque a lo mejor ese rubro que hoy es más atractivo mañana terminará en la misma posición de riesgo que tiene hoy nuestro cacao.

No se trata de cortar, quemar y deshacerse de un fruto. Se trata de defenderlo, de mantenerlo vivo hoy más que nunca.

Pero lo peor de esta catástrofe, lo que más duele, no es lo que intenta hacer el gobierno, sino la viveza criolla que se apodera de algunos recolectores cuando ejercen su oficio con irresponsabilidad y mentiras, cuando ofreciendo un cacao fermentado y secado correctamente proveen de un grano corriente. Cacaoteros que colocan en saco semillas en baba ocultas entre granos a medio secar para de esta forma lograr que el cacao pese más y venderlo por encima del costo. O los que exportan semillas enfermas y con basura. Eso solo tiene un nombre: pan para hoy, hambre y desprestigio- para mañana.

Desde Viva el Cacao levantamos nuestra voz preocupados ante lo que está pasando, porque si hay un momento justo para reaccionar y detener el cataclismo es ahora. Productores organizados, honestos y claros en su oficio serán un muro de contención para cualquier política desfavorable. Un gobierno capaz de reflexionar y detener a tiempo medidas equivocadas no solo demostraría sabiduría y humildad, sino que se ganaría el respeto de un sector importante de la población.

Desde nuestra ventana promovemos la unión, la participación pública desde el ángulo correcto, y la actuación del empresario (llámese productor, exportador, industrial o chocolatero) desde el profesionalismo, la constancia y el respeto.

Solo de esa forma saldremos adelante.

Comments

  1. La maldad de la condición humana es a veces impensable . Tenemos una fuerte lucha por delante . No descansar , no cejar en el empeño … ganaremos los buenos “lo merecemos”

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