¡Dos papás del cacao y el chocolate!

In PROTAGONISTAS, Sin categorizar by Juan Pablo Crespo

Para muchos hijos, él es una especie de súper héroe invencible, un luchador incansable, protector y consentidor a la orden del día. En algunos casos, un maestro… un maestro del chocolate que hace magia en la cocina o en el taller. Unos le siguen los pasos achocolatados, otros siguen caminos distintos, pero el amor entre hijos y padres se mantiene vivo.

A poco de la celebración del Día del Padre, Vivaelcacao felicita a todos los progenitores de Venezuela, en especial a aquellos vinculados con el cacao y chocolate venezolano, de lo mejor de un país que cada vez toma más impulso en ambas áreas.

Carlos Chacón y José Luis De Campos son ejemplo de esos padres pujantes. El primero productor de cacao, asesor y chocolatero, el segundo chef y también “mago” del nutritivo alimento.

Cacao Mi Refugio tiene su generación de relevo.

Carlos Chacón, rodeado de mucha pasión y amor

Por: Juan Pablo Crespo
Fotos: Cortesía Carlos Chacón

Pasión y amor, palabras clave en una familia, pero también de medular importancia en el cultivo de cacao y la elaboración de chocolates. En el caso del productor Carlos Chacón, de Cacao Mi Refugio, ambos planos se amalgaman armoniosamente en su vida.

Cacao Mi Refugio es una empresa familiar ubicada en el estado Miranda, donde cada cual pone su granito de arena. Él, aparte de recoger los bates, como dice con el buen humor que le caracteriza, gerencia el equipo de trabajo.

Chacón es padre de cuatro hijos. Dos de ellos, Oriana de Los Ángeles y David Josué, de 10 y 5 años respectivamente, comparten de cerca con él alrededor del fascinante mundo del cacao y chocolate artesanal. Los dos “me ayudan en la limpieza de moldes para bombones y se involucran en aprender acerca del cultivo del cacao. A Oriana le encanta el chocolate blanco y a David el chocolate oscuro”.

“Ambos me ayudan en la limpieza de moldes y se involucran en aprender sobre el cultivo del cacao. A Oriana le encanta el chocolate blanco y a David el chocolate oscuro”.

Los dos mayores, Johan Carlos (30) y Sunny Aileen (27) hicieron maletas para hacer vida en otras latitudes.

 El productor agrícola es un incansable investigador del cacao. En 2011, cuando obtuvo la parcela, la encontró con 300 árboles rodeados de maleza. Inmediatamente se puso a trabajar hasta recuperarla. Luego, a través de la unión de la familia todos se propusieron a “elaborar y ofrecer derivados del cacao de alta calidad, a menor precio, así como chocolates”, describe sobre el viaje iniciado hace unos seis años y que hoy es epicentro de creatividad e innovación.

Chacón tiene estipulado que Cacao Mi Refugio pase en un futuro a Granja Escuela para ponerla al servicio de  productores, estudiantes e investigadores, así como ofrecer allí cursos diseñados para aumentar la producción, fortalecer el control de plagas y enfermedades, la conservación de suelos y ambiente, agricultura orgánica, cosecha y postcosecha…

Carlos Chacón y sus dos hijos menores comparten con frecuencia frente a la semilla del cacao.

Entre chocolate blanco y oscuro

-¿Cómo es la relación de sus dos hijos con el cacao y el chocolate?
-Tengo cuatro hijos, los dos mayores, Johan Carlos y Sunny Aileen no están ya conmigo. Ambos se graduaron en distintas profesiones y se fueron del país a buscar mejor vida lejos de su tierra. Tengo también a Oriana de los Ángeles y David Josué. A los dos les encanta el mundo del cacao y los bombones rellenos de frutas tropicales. Ambos me ayudan en la limpieza de moldes y se involucran en aprender sobre el cultivo del cacao. A Oriana le encanta el chocolate blanco y a David el chocolate oscuro.

-Como en cualquier empresa, en este mundo del cacao es básico confiar en otras personas, ¿cómo se siente al estar acompañado por la familia en esta travesía achocolatada?
-El cacao y el chocolate es una profesión de amor, pasión. Hay que recordar que no logras tener un buen cultivo ni elaborar un buen chocolate si no cuentas con estos ingredientes básicos. Por eso en este naciente movimiento chocolatero nacional predomina la empresa familiar: padres, cónyuges, hermanos e hijos. Todos están involucrados en este negocio.

“En nuestro caso toda la familia trabaja con el chocolate. Yo soy el que gerencia el equipo y recoge los bates. Todo es sumamente gratificante”.

-Y usted es el director de la orquesta, como buen padre…
-En nuestro caso toda la familia trabaja con el chocolate. Por ejemplo, mi hermano Iván atiende el cultivo. Él se especializa en cosecha y postcosecha del grano. Mi hermano Ángel trabaja conjuntamente en todo lo relacionado al proceso, como el transporte, además como es administrador lleva los libros. Nuestras esposas fabrican, envasan y venden los productos terminados. Yo soy el que gerencia el equipo y recoge los bates. Todo es sumamente gratificante.

-¿Cómo comenzó con Cacao Mi Refugio?
-A mediados de 2011, desempeñándome como asesor agrícola, recibí como pago una pequeña parcela en el sector Verde Valentín, en El Guapo, estado Miranda. La parcela de 300 árboles de cacao estaba cubierta por la maleza. Luego la recuperé con podas y abono orgánico. La cosecha posterior fue descomunal: más de 100 mazorcas por árbol. Así fue la génesis de la granja Cacao Mi Refugio. La parcela ya tenía ese nombre y lo mantuve. Un año más tarde fui al curso que dicta Chocolatería Alba, en Maracay. De esta manera nació mi curiosidad por el bombón y comprobé  que en nuestro país no había una empresa que ofreciera al pequeño artesano productos de calidad y pureza para la elaboración artesanal de chocolates. Más adelante, a través de la unión de la familia nos propusimos a elaborar y a ofrecer derivados del cacao de alta calidad, a menor precio y en baja cantidad, como cacao en polvo, manteca de cacao, licor de cacao y chocolates de medio y un kilo, con altos porcentajes de cacao y con granos  provenientes de la granja, hablamos de tipo Trinitario Superior de Barlovento. En este recorrido hice alianzas con buenos amigos para lograr este objetivo: Luis Brito, de chocolates Doña Petra, y Carlos Hernández, de chocolates Carlimar. Últimamente, con las mejoras genéticas y el trabajo de cosecha y postcosecha, para un grano F1,  hicimos alianza con Edward Lujano, del movimiento Bean to Bar, para la elaboración de la tableta de Cacao Mi Refugio que, por cierto, ya está en el mercado nacional.

Carlos Chacón es un productor y orgulloso padre flanqueado con mucho amor y pasión: Oriana de los Ángeles y David Josué, sus dos hijos menores, también dos apasionados del cacao y chocolate venezolano.

Victoria, la menor, amante del cacao y el chocolate.

José Luis De Campos: cuando los hijos enseñan a los padres

Por: Carmen Maracara
Fotos: Cortesía José Luis De Campos / @chef_joedec

Dicen que hijo de gato caza ratón, para explicar que los hijos siguen los caminos de los padres, pero en el caso del chef chocolatier José Luis De Campos, su hija mayor, Gabriela, también chef, no se cumplió, ya que fue ella quien llevó a su padre a vincularse en forma profesional con la gastronomía, hasta llegar al mundo del cacao y el chocolate.

Aunque De Campos, hoy con una trayectoria destacada en la docencia (Universidad Central de Venezuela, Diplomado de Gastronomía; Universidad Bicentenaria de Aragua, Escuela de Cocina,  cátedra de chocolate y bombonería y Escuela de Chocolatería del Alba), realizó estudios de Tecnología de Alimentos,  fue en el momento en el que su hija culminó su bachillerato cuando él decidió estudiar gastronomía e involucrarse también en esa actividad.

“Ella, desde pequeña, siempre quiso estudiar eso, pero yo no le veía futuro en ese momento. Cuando ya tocaba decidir sobre su futuro académico, me volvió a insistir en esa decisión. Le pregunté que dónde y cómo pensaba hacerlo y a los días me llamó para comentarme que ya estaba lista, que sabía donde estudiaría”, explica. Tal acontecimiento llevó a De Campos a iniciar estudios de gastronomía, como una forma de apoyar a su hija y también de responder a la vocación primera que también estuvo presente  en su escogencia de la carrera de Tecnología de Alimentos. “Además, siempre me gustó cocinar”, enfatiza.

José Luis De Campos con sus dos hijas, apoyo dentro y fuera de la cocina.

Una anécdota

­ -¿Cómo nace su vinculación con el cacao?
-Yo he ido a Cuyagua toda mi vida, conozco las plantaciones de cacao, el que me he comido directamente, ¡me encanta el mucilago! Por esa razón, luego de graduarme en gastronomía, quise entrar a la Escuela de Chocolatería del Alba, en Maracay, para complementar mis estudios. Allí conocí a Luis Varela y fui escogido junto a 22 personas más para iniciar esta formación. Luego recibí la bendición de ser seleccionado como docente; estuve con ellos hasta septiembre de 2016, aunque sigo dictando un taller de formulación de chocolates. También realicé otros cursos de bombonería fina.

“Siempre es una anécdota esa renuencia mía inicial a que estudiase gastronomía.  Yo le doy la razón y nos reímos, pues nos divierte ese recuerdo”.

-¿Y has emprendido actividades conjuntas con tu hija?
-Sí. Ella, incluso, fue mi alumna, alguna vez, en la Escuela de Chocolatería del Alba, pero trabaja más la cocina caliente, lo salado.

­-¿Y qué le dijo cuando decidió estudiar gastronomía, cómo fue ese compartir?
­-Siempre es una anécdota esa renuencia mía inicial a que estudiase gastronomía. Cada vez que la invito a una actividad conjunta, para compartir platos, ideas o cuando le pido que pruebe unas barras nuevas de mi marca @chocolateslatatik, me dice: “¿Estás viendo? ¿Te acuerdas cuando tú me decías qué dónde iba a caber dentro de una profesión como ésta?”.  Yo le doy la razón y nos reímos, pues nos divierte ese recuerdo.

Además de Gabriela, José Luis De Campos tiene otra hija, Victoria, de 9 años, la que también es amante de la cocina y particularmente del cacao y el chocolate. Así, ayuda al padre a pesar los ingredientes o embalar las tabletas. En ese caso, sí se cumple el adagio: “Hijo de gato, caza ratón”, lo que se traduce en un ciclo muy enriquecedor de crecimiento familiar.