Francisco Betancourt, un “Cacao ManHunter”

In NOTICIAS, PROTAGONISTAS, Sin categorizar by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark

Escoger un título para esta entrevista no fue tarea fácil. El ABC del periodismo dice que el título debe resumir lo más importante, pero cuando se tiene al frente a un experto como el ingeniero agrónomo Francisco Betancourt, el material suele ser tan nutritivo que la tarea se vuelve cuesta arriba. Hay mucho para escoger. Y eso es, en el fondo, es un problema agradable.

Pese a contar con solo 39 años, Betancourt es uno de esos archiconocidos en el mundo del cacao venezolano. Su trabajo lo comparte entre una oficina y el campo, pero por lo regular se le consigue caminando con su calzado de suela ancha entre árboles de cacao, productores y trabajadores de la tierra. El contacto directo con esos hombres y mujeres es insustituible, como insustituible es el tiempo que le dedica a su familia, a una buena parrilla o una novela del “Gabo”.

“Nuestro esfuerzo como país debe estar orientado hacia el tema productivo, que involucra el aumento de la superficie de siembra, mejorar la productividad y realizar una mejor selección de los materiales”.

Betancourt es un ingeniero agrónomo graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Actualmente, es el jefe de la Unidad de Gestión Agrícola de Chocolates El Rey. Él también es una especie de “Cacao Manhunter” o de esos expertos que con frecuencia recorren el país evaluando almendras, observando sus cualidades de rendimiento y adaptabilidad.  “He ido desde el Zulia hasta el Amazonas analizando cacaos. En Zulia hemos identificados en tres parcelas del Sur del Lago cierto grano especial que nos garantiza un producto también muy especial”.

 Antes de llegar en 2008 a la empresa chocolatera internacionalmente premiada, Betancourt pasó primero por una finca ganadera, luego por otra finca en Barlovento que le permitió desenvolverse en su área y, posteriormente, por el programa de la Cooperación Internacional Italiana. La tesis que había realizado en la UCV sobre manejos de viveros de cacao, trabajando al lado de productores de Cuyagua, Ocumare y Cata (Aragua), de mucho le sirvió para su desenvolvimiento en el programa e iniciar con el cacao un lazo que se mantiene hasta hoy indisoluble. “Los que estamos involucramos en el mundo del cacao, lo escuché hace poco, estamos como en la Cosa Nostra, eso significa que solo se sale del cacao muerto”, comentó entre risas.

“En cacao todo es innovación permanente”. “Para cada necesidad existe un modelo de vivero”. “Me preocupa profundamente que en Venezuela penetre el CCN-51”. “Podemos ser artífices de nuestro propio milagro en cacao”, son algunas de las frases que compartió este caraqueño de signo cáncer.

-Hablando de viveros, ¿qué importancia tienen estos para los cacaos?
-Los viveros son claves en diversos sentidos. Por un lado, porque del buen manejo del vivero dependerá la salud de las plantas durante su primera etapa de vida, pero también porque en el vivero se selecciona el material que será sembrado y el sustrato  con el que se llenan las bolsas y de esto depende en gran medida la calidad de los futuros árboles. Igualmente, se trabaja el tema de abonamiento y nutrición de las plantas. En fin, son puntos claves para el arranque de todo el proceso productivo de una plantación nueva o la resiembra de una existente.

Francisco Betancourt busca un balance entre el trabajo y sus actividades no laborales preferidas.

-¿Y cómo evalúas el trabajo de los pequeños y medianos productores con estos viveros?
-Falta mucho por hacer, pero también hay avances importantes. Por un lado, unos practican ciertas técnicas con las que han sembrado durante muchos años y de allí obtienen las plantas. Por ejemplo, una de ellas es la conocida en algunas zonas del país como pilón ardillero porque la ardilla roe la mazorca, se alimenta del mucilago dulce de las almendras, las deja caer al suelo y allí germina una plantita de cacao con cierta adaptación al lugar y que son utilizadas por estos productores para sembrar en campo. Claro, hay que tomar en cuenta que de esta manera el rendimiento de esa planta es una lotería porque al no conocer a sus progenitores no se puede afirmar si el árbol será excelente, bueno, malo o regular. Otra de las técnicas que los productores utilizan se conoce como almácigos, para los que se seleccionan árboles con las mejores mazorcas, se le sacan sus almendras y se siembran juntas en campo, luego son separadas y resembradas. Una técnica a veces utilizada es la siembra directa, que consiste en la siembra de la semilla sin pasar por el vivero, en este caso se toma una mazorca, se elimina el mucilago  y se coloca de manera directa en el sitio definitivo de siembra. Así también existen riesgos como que se seque la plantica o que sea cortada accidentalmente en sus primeras etapas por su pequeño tamaño, incluso, un roedor puede alimentarse de esta. Evidentemente, hay también productores que son usuarios frecuentes de viveros rústicos o tecnificados que constan de una estructura para brindar sombra, así como de bolsas de polietileno o de arroz, harina de maíz o caraotas que usan para sembrar las almendras pre germinadas. En estos hay un estrecho control sanitario, de labores culturales y selección de plantas que permiten tener mayor tasa de supervivencia y calidad de plantas.

El ingeniero agrónomo asume el mundo del cacao como un apostolado.

Modelo a medida

Aparte de recomendar el uso de viveros, Betancourt recuerda que para cada necesidad existe un modelo de vivero que garantiza el éxito de las plantitas, reduciendo además los costos al máximo.
-¿Y qué recomendaría usted a un productor que se debate entre la utilización del vivero o seguir practicando alguna de estas técnicas ancestrales?
-Desde el punto de vista estrictamente técnico y como consecuencia de mi experiencia en campo yo recomendaría el cultivo de plantas en vivero dado que permite hacer un mejor uso del espacio, se simplifican los manejos fitosanitarios y agronómicos, se aumenta la eficiencia en el uso y aprovechamiento del agua de riego y se garantiza el cultivo de las plantas en un sustrato adecuado. En pocas palabras, se le brinda a la planta en el vivero la atención máxima que requiere. Ahora bien, existen variantes que se pueden implementar como por ejemplo la instalación de viveros dentro de las propias fincas, la siembra de viveros bajo sombra de árboles existentes en el sitio, el uso de bolsas que no son necesariamente las que se compran para vivero, la siembra en pequeños viveros modulares, el uso de barbacoas o mesones… En resumen, para cada necesidad hay un modelo de vivero que se puede implementar para garantizar el éxito de las plantitas, reduciendo los costos al máximo.

-Cambiando de tema, pese a que Venezuela es poseedora de los mejores cacaos del mundo,  en materia de chocolate falta también mucho por desarrollar para competir codo a codo con otros países que, por cierto, no son productores de cacao…
-En este sentido también falta mucho camino por recorrer y no lo menciono porque no se hayan hecho cosas, sino que en cacao todo es innovación permanente y en eso precisamente estamos. Sin embargo, desde Chocolates El Rey hemos hecho un importante aporte y lo seguiremos haciendo. También creo que nuestro esfuerzo como país debe estar orientado hacia el tema productivo, que involucra por un lado el aumento de la superficie de siembra, mejorar la productividad y realizar una mejor selección de los materiales y, por el otro lado, mejorar la calidad del grano. Tomemos en cuenta que hacer chocolate de clase mundial depende de una almendra de cacao de alta calidad, bien producida, cuidada y tratada. Podemos tener las mejores plantas y los mejores chocolateros del mundo, pero si la materia prima no cumple con normas y controles exigentes, simplemente no se puede elaborar un producto de calidad, ¡con un cacao malo no podemos hacer chocolate bueno!

Betancourt es un asiduo participante de talleres o charlas sobre cacao.

CCN-51: Amenaza latente

Al experto le preocupa la posible penetración del CCN-51 al país, por lo que recuerda que es trabajo de todos los actores de la cadena de producción de cacao ser voceros del riesgo que significa este material.
-¿Qué análisis haces sobre el tema de la posible penetración en Venezuela del CCN-51? 
-Primeramente, hay que reconocer que se trata de un cacao muy productivo, de excelente rendimiento y que se adapta bien, pero su calidad no es de ninguna manera comparable con la del cacao venezolano. En lo personal me preocupa profundamente que penetre en el país y mi temor se basa en que un productor que desconozca ese material le resultará atractivo por la productividad antes mencionada sin saber que sus características de calidad son infinitamente inferiores que las de nuestro cacao venezolano. Por otro lado, es preciso recordar que la polinización del cacao es cruzada, y si sembramos cacao CCN-51 y este se mezcla con cacaos locales evidentemente el producto será de una menor calidad. Algunos hablan del milagro del cacao ecuatoriano basado en el CCN-51, pero yo estoy plenamente convencido de que con nuestros cacaos, con nuestros materiales élite, podemos llegar a igualar o superar esos rendimientos y con la bandera de la calidad por delante ser artífices de nuestro propio milagro. Es trabajo de todos los actores de la cadena de producción de cacao ser voceros del riesgo que significa la introducción del cacao CCN-51 a nuestro país.

 -El cacao criollo que se originó en Venezuela debe ser defendido a capa y espada…
-Sin duda que tenemos que defenderlo. Y en esta línea tenemos algunos buenos ejemplos de trabajo sostenido como el de Iraima Chacón, en el Sur del Lago. Por otro lado, no basta de hablar de los criollos, hay que tomar en cuenta también ciertos parámetros de rendimiento y adaptabilidad porque en Venezuela tenemos materiales criollos de alto potencial, con alta adaptabilidad y excelente calidad.

“Con una de nuestras barras de chocolate oscuro El Rey preparé unos brownies. Bajé la receta por internet y creo que quedaron muy bien”.

-¿Son suficientemente conocidos esos materiales?
Hay materiales que son autóctonos de ciertas zonas y en algunos casos existen limitaciones adaptativas. Pero también existen otros materiales que se adaptan mejor a otros espacios, aunque quizás no han tenido el apoyo suficiente. Otro tema es que permanentemente se están generando en campo materiales nuevos por cruces naturales y es necesario seguir buscándolos y evaluándolos. Yo, en parte, soy una especie de lo que algunos han llamado “Cacao ManHunter” que no es más que personas que frecuentemente estamos recorriendo el país evaluando almendras, observando sus cualidades rendimiento y adaptabilidad. Esta es una tarea que debe hacerse a diario porque con cada cruce de materiales que ocurre en el campo pudiéramos estar ante un gran material o simplemente éste pasar bajo la mesa. En resumen, es menester una constante búsqueda y registro de esos materiales, así como la propagación de estos en el campo para observar cómo se comportan. Quizás allí está un material excepcional esperando por ser descubierto.

Francisco, el lado humano

La familia, el eje central de su vida.  Confiesa que parte de sus placeres son el realismo mágico de Gabriel García Márquez y la cocina.
-Cambiando de tema, no todo en tu vida es cacao… coméntanos sobre ese Francisco fuera de su trabajo.
Me gusta compartir mucho con mi familia, compartir con mi hijo es una experiencia siempre extraordinaria. Como estoy fuera de casa mucho tiempo viajando por mi trabajo, cuando estoy en casa me dedico a mi familia en cuerpo y alma. También soy lector habitual de las novelas de Gabriel García Márquez porque me gusta el realismo mágico que este escritor plasmaba en sus obras. Fíjate, a veces tengo el tiempo suficiente para escribir algunas cosas de mi vida personal y vivencias en esos largos recorridos en todo el país.  También me gusta cocinar, soy un parrillero empedernido.

-Hablando de cocina, ¿has preparado algún dulce a base de chocolate?
-Recientemente, con una de nuestras barras de chocolate oscuro El Rey preparé unos brownies que nunca había elaborado. Bajé la receta por internet y creo que quedaron muy bien… o por lo menos eso me dijeron los que los probaron ja ja ja.

Francisco Betancourt dice sentir la actividad del cacao como un apostolado. Él disfruta evangelizar en esta materia. Un “Cacao ManHunter” con sello venezolano.