Gianduia, entendiendo el dulce idioma del chocolate

In CACAO EN BOCA, PROTAGONISTAS by Juan Pablo Crespo

Por: Yuly Carreño

A Erick Dávila le atraen los idiomas modernos, carrera que consolidó al graduarse como profesor de inglés en Barquisimeto, su ciudad natal. Pero desde hace unos años dedica su tiempo a entender otro lenguaje, el de un alimento ancestral venerado en todo el mundo: el chocolate.

Es una pasión heredada del esfuerzo y tradición familiar. Creció en medio de nubes de harina y el aroma de panecillos recién horneados en el negocio de su abuelo materno de origen italiano, una antigua panadería y pastelería que funcionó durante muchos años en la ciudad crepuscular.

Luego de obtener su título universitario e impartir clases, como muchos jóvenes quería emprender algo propio, pero no tenía muy claro qué. La respuesta llegó con el sabio consejo de su madre, quien le sugirió utilizar los moldes del abuelo para elaborar chocolates.

Variados ingredientes y con lo mejor del chocolate artesanal.

Y llegó el día…

Poco a poco Erick comenzó a trabajar esta idea hasta que en el 2011, con la ayuda de su esposa, creó Chocolates Gianduia, una marca de bombonería fina artesanal que utiliza cacao 100% venezolano, lograda a partir de técnicas europeas. “Pensaba que era algo más sencillo”, dice al referirse a los primeros intentos de bombones a los que califica como experimentos, pero que en ese entonces veía como “pequeñas obras de arte”.

 

La investigación ha sido clave para las elaboraciones.

De lo clásico a lo innovador

Ávido de aprender sobre el oficio, y con el mismo entusiasmo con el que describe sus creaciones, comenzó a “devorar” libros, investigar y estudiar por su cuenta sobre el universo del cacao y el chocolate.

Fue una época de ensayo y error que le dejó un gran aprendizaje. “El éxito ha venido con la práctica diaria, al chocolate hay que entenderlo para poder trabajarlo”, sostiene convencido este joven de 39 años que ha sabido traducir y trasladar a sus bombones el dulce idioma del divino manjar.

Al principio, los clientes eran solo familiares, amigos y hasta alumnos, pero luego la iniciativa fue evolucionando hasta la apertura de una pequeña tienda ubicada en el Centro Comercial El Trébol III, en Puerto Ordaz, estado Bolívar, ciudad en la que ha vivido de manera intermitente desde su adolescencia.

Allí exhibe las pequeñas piezas de deliciosos rellenos y ofrece otros productos elaborados con chocolate. Conchas de naranja, turrones y deliciosas tortas ya son referencia entre los habituales clientes.

Los sabores clásicos son los más buscados. Mocaccino, arequipe, limón, dulce de leche, ganache de café, coco, parchita y otras versiones con licor como amaretto, pasas al ron y el ganache de cocuy de penca también se cuentan dentro de las preferencias de los consumidores.

Otras delirantes variedades son el Nougat Montelimar, un turrón blanco suave y dulce con frutos secos y pasas, las trufas y el Gianduia (el bombón consentido de la marca que además lleva su nombre), elaborado con una deliciosa pasta de avellanas, una especie de versión artesanal de la popular Nutella.

Experimentar distintas opciones ha sido también clave para el éxito del negocio.

Chocolate para celebrar

Opciones más atrevidas como curry, picante, limón con tomillo o tamarindo son solicitadas para eventos particulares, en los que brindar chocolate es una deliciosa forma de sorprender a los invitados. Shot de fresas con chocolate, tartaletas, profiteroles y brownies son parte del menú que ofrece para todo tipo de eventos sociales y corporativos, especialmente bodas.

Aunque su especialidad son los bombones -elaborados principalmente bajo la técnica belga y francesa– en los que utiliza Chocolates El Rey o Chocolates Zisnella, ha experimentado también con tres tabletas: frutos secos y pasas, limón pimienta y  naranjas confitadas.

Mantener los inventarios es uno de los grandes retos que enfrenta. A largo plazo le gustaría incursionar en el movimiento “Bean to Bar” para cuidar la creación del chocolate desde la selección del grano hasta lograr sabores propios que tengan su marca personal.

Mientras, sus días transcurren entre la tienda y sus estudios formales de panadería y pastelería. Además imparte cursos de bombonería, con los que busca saciar la curiosidad de aquellos que, al igual que él, se han dejado seducir por la magia del chocolate.

Chocolates Gianduia es de esos emprendimientos dignos de los más diversos elogios no solo por la creatividad, ingenio y talento que Erick Dávila le impone a cada uno de sus bombones, sino también porque exalta el valor, nobleza y versatilidad de nuestro cacao venezolano.

Twitter: @Gianduiachoc
Facefook: @gianduiachoc
Pedidos por el 04249607691

Chocolates Gianduia exalta la nobleza y versatilidad del cacao venezolano..

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