Jenne Savon traslada la esencia del cacao de Chuao a la piel

In NOTICIAS, TALENTO HUMANO by Juan Pablo Crespo

Por: Carmen Isabel Maracara (Tritter: palabracierta1, Instagram: palabracierta)

Fotos: Carmen Isabel Maracara / Cortesía  Jenne Savon

Desde hace cinco años, Jinán Al-Shereidah creó su firma Jenne Savon, bajo  la premisa de combinar estética con placer e higiene corporal, en reminiscencia a lo que significa dentro de la cultura árabe el baño o hamman, un ritual, según las palabras de esta emprendedora, en el que no solo se limpia el cuerpo de bacterias acumuladas durante el día, sino que se puede convertir en un momento de gran placer. “Así, los aromas y tesoros de la naturaleza que se encuentran en un jabón artesanal, activan los sentidos a través de sus propiedades relajantes, estimulantes, regenerativas, humectantes y exfoliantes”.

Confiesa que su vinculación con la industria artesanal del jabón comenzó por su predilección  personal a usarlos y así realizó los primeros ensayos para sí misma, seleccionando aromas, ingredientes, formas y propiedades de los componentes escogidos, tal como sucede en la alquimia de la cocina.

Sus jabones, a los que hoy se suman sales y aceites de baño, tienen una delicada apariencia artística, con una mezcla de colores, texturas y por supuesto aromas, lo que no es casualidad, ya que durante muchos años se dedicó la orfebrería, una pasión y oficio que hoy la sigue acompañando como búsqueda creativa, en un plano más personal.

Mezclas y hallazgos de ingredientes como yerbabuena y otros propios de la zona abrieron el camino.

Del oro de Marruecos al elixir de Chuao

Parte de la vinculación de Jinán Al-Shereidah con este universo sensorial de aromas viene de experiencias lejanas en su niñez. Aunque nació en Caracas, el origen iraquí de su padre, la llevó a internarse en los mágicos laberintos de los zocos árabes, plenos de colores, olores y sabores.

Allí, comenta, conoció el valor de los productos de la naturaleza en la elaboración de la cosmética, tales como los aceites con extractos, rosas, hierbas, especias. “Pude presenciar procesos tan fascinantes como el del argán (catalogado como el ‘Oro de Marruecos’), utilizado en la cosmética más sofisticada de grandes firmas estéticas, el que incorporé a mis primeras producciones”, afirma.

Luego de varios años de mezclas y hallazgos de ingredientes como yerbabuena, rosa, cardamomo, almizcle, etcétera, se sumaron otros más vinculados con su propia tierra natal, en el encuentro de esa identidad mestiza que la conforma, una búsqueda que estuvo presente desde sus inicios, pero que hoy se muestra con más firmeza.

“Quise también trabajar siempre con materias primas venezolanas, para defender nuestro gentilicio, y aprovechar las bondades de nuestra maravillosa tierra. De modo que tomé del estado Lara, la arcilla de Sanare para elaborar jabones, sumamente beneficiosa para los tratamientos faciales, específicamente. Del estado Nueva Esparta utilizo el polvo de nácar, para las manchas de la piel, y del estado Aragua, el cacao de Chuao, porque es el mejor del mundo, y además es un lugar con el que he tenido un nexo especial desde muy joven. Es un espacio encantado, donde te reconcilias con tu país, entre el oxígeno de sus árboles que hacen sombra a los kilómetros de hacienda de cacao que separan al pueblo del puerto de Chuao”.

Una variedad de productos con sello de cacao venezolano.

“Cuando tenía 17 años empecé a visitar Choroní, y muy pronto hice de ese lugar mi segundo hogar. Mis amigos de entonces, locales, del pueblo, hoy son como mi familia. El vínculo con Choroní se extendió al pueblo de Chuao, donde llegué incluso a realizar trabajos audiovisuales con la Cofradía de Diablos Danzantes, y en una oportunidad pude traerlos a una actividad de calle en Caracas, en mi rol de Promotora Cultural. Los conocidos se hicieron amigos entrañables, y no importa cuánto tiempo pase sin volver; cada vez que regreso, el amor y la hospitalidad me hacen vibrar de felicidad. Le da tanto sentido al hecho de vivir en el país que nos vio nacer… He podido compartir ideas con sus pobladores, y en relación al cacao, poco a poco, he ido estableciendo vínculo con las artesanas del cacao. Como sabes, solo las mujeres trabajan el cacao, al igual que en Marruecos, con el argán (semilla de uso cosmético). Son actividades sociales, comunales y femeninas”.

El trabajo con cacao en Jenne Savon, se ha extendido desde los jabones al aceite corporal hidratante  las sales de baño. La línea de jabones con este componente tiene cuatro productos por ahora: Cacao, Mokaccino, Cacao/Menta y Cacao/Naranja. “Los llamo ‘jabones gourmet’, porque están inspirados en la bombonería y chocolatería comestible.

– En materia de características humectantes, emolientes, aromáticas, ¿qué valor has encontrado en la utilización de la manteca de cacao en tus productos?  Cómo ha sido la recepción de esta línea de productos?

– Las propiedades del cacao son infinitas, no sólo en la piel, sino en el estado anímico. Es muy bien sabido que el chocolate estimula las endorfinas, pero además, hay otros beneficios muy interesantes. Por ejemplo, la mezcla de cacao con café tiene efectos antiinflamatorios. El cacao es un poderoso hidratante de la piel. Nutre, regenera, hidrata, da suavidad y brillo a la piel. Reduce la inflamación. Es antioxidante y antienvejecimiento. Mejora la circulación.

Jinán Al-Shereidah resalta la calidad del cacao de Chuao.

“Particularmente, el cacao de Chuao, posee un aroma tan particular, que hace de nuestro Aceite Corporal un ‘elixir de belleza’, como lo he llamado. He probado elaborar este producto con cacao de otras procedencias, y con todo respeto a los cacaocultores de mi país, que admiro y aplaudo, como el de Chuao no he encontrado. Ese aroma te traslada hasta allí y eso es maravilloso”

“La línea de Cacao de Chuao de Jenne Savon es nuestra consentida, y la de nuestros clientes también. En nuestras sociales (Instagram: @jennesavon, Twitter @JinanJenne, Facebook: Jenne Savon ) desde muchísimos países nos envían comentarios, y preguntan cómo logramos obtener el brillo en los jabones. Realmente parecen bombones. Hemos desarrollado un ‘Kit para Noches de Boda’, con esta línea, que se ofrece en prestigiosos hoteles boutique de nuestro país. Uno de nuestras mayores satisfacciones, es que en la Hacienda La Trinidad, en la tienda Cacaodeorigen (fabricación y venta de chocolatería de autor venezolana), han abierto las puertas a Jenne Savon, gracias a nuestra línea de Cacao de Chuao. Mi mayor alegría es cuando uno de sus chocolateros me pregunta, cómo hago para que los aceites tengan ese aroma…  Y le respondo: ¡Cacao de Chuao! Esta línea está identificada con una  etiqueta muy particular, en la que aparece la Plaza de Secado del Cacao frente a la Iglesia de Chuao”.

Actualmente, explica Al­Shereidah, la firma está ampliando su distribución en el país, con nuevos aliados y estrategias de comercialización y distribución. Hasta ahora, comercializan sus productos en la Jardinería Veracruz Las Mercedes (@jardineriaveracruz); Cacaodeorigen -Hacienda La Trinidad (@cacaodeorigen); Tienda Hannsi- casco colonial de El Hatillo, Miranda (@casahannsi) Altamira Village Hotel & Suites (@altamiravillage)  y próximamente en la Isla de Margarita.

Para esta joven venezolana, es “tiempo del emprendimiento venezolano, del trabajo manual, de las iniciativas, de la confianza en lo que hacemos y ¡de la esperanza de que sí podemos lograr nuestros sueños!”, concluye.

Jenne Savon ha creado todo un mundo de la cosmética a partir del cacao

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