Jimmy Brito: “El chocolate me cambió la vida”

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Por: Yesibeth Rincón / @yesirincon
Fotos: Liliana Elías/ María Mercedes Rodríguez

Entusiasmo y alegría desborda y contagia Jimmy Brito por todo el laboratorio de Kakao Bombones Venezolanos. Allí  él es el maestro y el artífice principal de los 150 sabores que puede encontrar en la tienda ubicada en el Paseo Las Mercedes.

Junto a su equipo, integrado por Denis Carrizal, Gaudy  González y Génesis Rojas, en la bombonería; y Karen Medina y Yomer León, en la pastelería, dan lo mejor de sí para hacer de “Kakao” los mejores bombones y dulces de Caracas. En cada uno de ellos delega responsabilidades, pero él es el encargado de dar el visto bueno a cada exquisitez desde el laboratorio ubicado en Los Ruices.

“Más que un equipo somos una familia, y siempre estamos trabajando, lo hacemos con alegría pasión, entusiasmo. Le digo a la gente que hay que hacer las cosas bien y cada día mejor, porque es lo que nos gusta hacer”, expresó emocionado.

Catorce años suma Brito como maestro chocolatero de la empresa al mando de María Fernanda Di Giacobbe, a la que le agradece la oportunidad. “Un amigo me consiguió trabajo con la señora María Fernanda que quería abrir un laboratorio y él le dijo que tenía a la persona indicada, y aquí estoy con ella desde el principio, trabajando duro”.

Jimmy Brito, todo un maestro en su área.

Brito es un  ejemplo de superación para muchos, se inició en Chocolarte haciendo mandados, en 1994, pero lo acucioso que era, la voluntad y el ímpetu  para aprender lo llevarían a crear los mejores bombones de esa tienda. “Empecé haciendo mandados con el señor Carlos Colmenares (Chocolarte). He hecho de todo en la vida, pero siempre me ha gustado aprender más y más.  De mi vida podría escribir un libro. Aún aquí en Kakao sigo haciendo chocolates y me pongo a ayudar al electricista, al técnico del aire, a todos.  Le busco solución a los problemas”.

 “El señor Carlos se fue de viaje y nos hicieron un pedido grande. Dije que lo había visto a él haciendo los bombones, de la chocolatera me preguntaron si yo me atrevía a hacerlos y dije que sí. Después de que los hice, lo llamé y le dije: ‘Mire señor Carlos había un pedido y yo hice los bombones’. ‘¿Y cómo te quedaron?’, ‘creo que me quedaron mejor que a usted’, y me dijo: ‘Bueno, ahora tú eres el encargado de hacer los bombones’. Fue una oportunidad muy grande que me dio y aún tengo contacto con él, tengo mucho que agradecerle”, cuenta.

 

“La demanda de chocolate es muy alta y se siguen vendiendo bombones igual o más que antes. Yo soy muy positivo y ante las crisis tenemos que salir adelante, no podemos decaer”.

Chocolarte fue su escuela, allí estuvo desde 1994 hasta el 2001. Luego, tuvo un tiempo fuera del mundo de la chocolatería y posteriormente ingresó a  Kakao Bombones Venezolanos.

“¡El chocolate es mi vida, mi pasión, me cambió la vida, y el que entra no sale porque se enamora!”, exclama el chocolatero de 44 años, de los cuales 24 los ha dedicado a su oficio.

Piensa que tal vez su interés por el mundo del cacao le vino de parte de sus abuelos maternos, que fueron dueños de una hacienda productora del rubro. Ahora uno de sus hijos desea seguir sus pasos.  “Mi hijo que pasó para quinto año quiere dedicarse al cacao, pero yo le digo que primero estudie y luego nos dedicamos a esto”. Es padre de tres hembras y un varón, y a su corta edad ya tiene tres nietos.

Tiempo y pasión, parte de las recomendaciones de Brito.

El arte de la bombonería

Ciento cincuenta sabores se exhiben en las vidrieras, así como cientos los colores que se combinan con el marrón propio del chocolate, los hay amarillos, verdes, blancos, plateados, dorados, y “cada color es un significado del bombón, puedes conseguirte muchos bombones muy parecidos en tiendas pero nunca con el sabor de los nuestros”, añade Brito halagando la labor que con amor realizan.

 “Hacer bombones puede parecer complicado al principio, pero después no, el primero te puede salir feo, el segundo y tercero tal vez, pero al cuarto vas mejorando, puedes equilibrar tu cuerpo, relajarlo,  lo que tienes es que dedicarles tiempo y pasión. Trabajar con el chocolate y bombones requiere de tiempo”.

Para Brito, el chocolate es una manera de ver en positivo la vida.

Jimmy Brito también dicta cursos de bombonería en Kakao Bombones Venezolanos y en festivales. Sus bombones también se consiguen en Cacao de Origen, en La Trinidad. Es un acérrimo comedor de chocolate,  puede comerse hasta 100 bombones en un día.

“La demanda de chocolate es muy alta y se siguen vendiendo bombones igual o más que antes. Yo soy muy positivo y ante las crisis tenemos que salir adelante, no podemos decaer”.

La constancia y el amor al trabajo, dos sellos de Brito.

Su trabajo lo resume en una frase: “El ser maestro chocolatero te lo da el día a día. Cuando me dedico a hacer chocolates le pongo pasión y mi empeño para que sean de calidad. Y se lo digo a todos, Dios te puso a ser zapatero, pues sé el mejor zapatero, hay que hacer las cosas bien hechas y con agrado”.

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