La Praline, donde los bombones saben a gloria

In CHOCOLATIERS, NOTICIAS, Sin categorizar by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark
Fotos: Liliana Elías

Cuando la tradición, la variedad y una calidad se amalgaman el resultado no puede ser otro que el éxito. Por algo Aristóteles decía que “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”. Y eso es precisamente lo que por más de tres décadas se ha practicado en La Praline Chocolatier, la excelencia.

No en vano en su historial registra una nominación como una de las mejores chocolaterías del mundo, mientras en Venezuela es una de las más famosas y en Los Palos Grandes, en Caracas, es un punto de referencia obligado.

Bombones con calidad global.

Obras de arte

Los bombones de La Praline, carta presentación de la casa, saben a gloria. Prácticamente no existe paladar que pueda resistirse a sus encantos. En total son 44 obras de arte. Hasta hace poco se ofrecían 72 tipos de bombones, pero tras una reestructuración comandada por el maestro pastelero y chocolatero, Miguel Rodríguez, se hizo la reducción estratégica para optimizar la gama de productos de fama planetaria.

Un taller al servicio de la creatividad.

Por supuesto que los clásicos como las Conchitas de naranja o el Tronquito siguen a la orden del día, mientras otros nuevos bombones han sido incluidos. También se pueden conseguir barras intervenidas y trufas, así como turrones de almendra y de almendra con catara, en trozos.

“La Praline se ha ganado su prestigio sobre la base de la constancia y la calidad. Por citar un ejemplo, hasta la más mínima almendra y los frutos secos son seleccionados tras ser evaluados por ambas caras”, explica Rodríguez sobre el meticuloso trabajo manual que se desarrolla en el taller central. “El éxito está relacionado también con la cobertura de chocolate que nos suministra El Rey”, añade este caraqueño de 29 años.

Un equipo comprometido con la excelencia e innovación.

Rellenos elaborados en casa

Todos los rellenos de la chocolatería son elaborados en la tienda principal, desde donde se surten otros dos locales ubicados en Valencia, otro en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía (Vargas) y otro en Los Naranjos, en Caracas.

Recientemente La Praline participó por primera vez en el International Chocolate Awards, un prestigioso premio independiente entregado en Nueva York y que reconoce la excelencia en la elaboración de chocolates finos y otros productos elaborados con este ingrediente.

La empresa venezolana con orígenes belga participó en varias categorías y logró traerse dos premios para su vitrina de bombones: Una medalla de oro con Mora y catara y una presea de plata con Mariposa (relleno de parchita), en la categoría de “Dark chocolate enrobed fruit pastes, jellies/gelée”. “El bombón de parchita es uno de los que más se vende y se ha venido convirtiendo en uno de nuestros clásicos”, comentó Rodríguez, orgulloso de su creación.

Una clientela fiel a los sabores de La Praline.

Los orígenes

El inicio formal de La Praline se ubica en 1985, de la mano de Ludovic Gillis y Lisette Brees, quienes emigraron desde Bélgica, uno de los epicentros del chocolate en el mundo. En este país europeo se inventó el praliné, cuando el chef Jean Neuhaus hace unos 100 años decidió cubrir unos frutos secos con chocolate.

Ludovic y Lisette se formaron en su país de origen en materia de chocolate y luego decidieron establecerse en Caracas para llenar el vacío que en chocolate entonces existía. Así, la técnica belga se fusionó con el mejor cacao del mundo, el venezolano.

Bombones premiados en el International Chocolate Awards 2017.

La Praline fue evolucionando hasta llegar a la ahora predominante técnica francesa, en la que primero se elabora el relleno y luego el chocolate temperado. “Y desde hace tres años, cuando entré a trabajar en la empresa, se comenzó con la inclusión de ingredientes exóticos y autóctonos de Venezuela como la sarrapia o el picante de catara, aunque sin dejar de reforzar la bombonería francesa”, detalló Rodríguez.

Hoy la empresa está en manos de Brian van den Broucke y Rosermy Viloria, hijos de la pareja fundadora.

Cajitas de artesanos rellenas con los bombones de la casa.

Cajas que cuentan sus historias.

Famosas y de mucha tradición son también las cajitas de madera elaboradas por artesanos que se exhiben en La Praline. Las cajitas son vendidas rellenas con los bombones de la tienda.

El tiempo se optimiza con tecnología especializada.

Aunque la tecnología está presente en La Praline, esta no le quita su perfil artesanal porque no se trabaja con productos semielaborados. En la sede de Los Palos Grandes las máquinas ayudan a agilizar un poco el trabajo, tal como señala el maestro chocolatero. “Un aparato mantiene el temperado durante todo el día, otro funde el chocolate para no tener que hacerlo en baño de María y un tercero se encarga del moldeo”.

Miguel Rodríguez, maestro chocolatero en La Praline.

Del barro al taller

Desde pequeño Miguel Rodríguez parecía destinado a transitar los caminos por los que hoy circula. Él recuerda que con apenas seis años jugaba a elaborar tortas con barro. Sus padres, entre tanto, estuvieron ligados al mundo de la cocina y la pastelería. Su abuela, otra cocinera consumada.

En Caracas se graduó de chef internacional en el “High Trainning Educational Institute”. Aunque trabajó en distintas cocinas, sabía que su puesto estaba en la pastelería. En Il Grillo fue pastelero unos cinco años, luego comenzó a trabajar por su cuenta en pastelería y repostería. Posteriormente realizó una maestría en el Grupo Académico Panadero Pastelero y más tarde un curso con el chocolatero de renombre mundial José Ramón Castillo, en México.  De regreso a Caracas participó y ganó un concurso gastronómico organizado por KKO Real. El premio fue un cupo para estudiar en España. “Yo escogí ir a Barcelona, donde hice un curso de piezas artísticas en el Chocolate Academy”.

Chocolates de distintos sabores y formas para todos los gustos.

De vuelta de nuevo a Venezuela, Rodríguez continuó su formación en KKO Real y se metió en las plantaciones de cacao para conocer mejor el árbol y sus frutos maravillosos. Un curso en el Inia, en Caucagua, registra también su hoja de vida.

En KKO Real fue donde Rodríguez conoció a Brian, quien le ofreció el cargo de subchef, oferta que aceptó. Un año después fue nombrado  como el maestro chocolatero de La Praline.

Así, con el pilar de la excelencia por delante, La Praline Chocolatier por más de 30 años ha cautivado los paladares de Venezuela. Sus bombones estremecen las papilas gustativas y dejan una huella sensorial imborrable. Tradición y excelencia se dan las manos.

Twitter: @LaPralineCcs
Facebook: @LaPralineChocolatier
Teléfonos: 0212 2852475 / 0212 2847986  / 0212 2859764

 

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