La Praline: un pueblo y su tren de chocolate cargado de felicidad 

In CURIOSO POR RARO, NOTICIAS by josemiguel

Por Juan Pablo Crespo

Fotos Cortesía Revista Bienmesabe / Elestimulo.com

Los días de Navidad vienen siempre cargados de amor, alegría, abrazos, sabores y recuerdos… Pero cuando le agregamos chocolate entonces hablamos de una experiencia superlativa difícil de olvidar.

Así se viven los días decembrinos en La Praline Chocolatier, en su sede de Los Palos Grandes, en Caracas, donde los visitantes pueden apreciar “el pueblo de chocolate”, un regalo para los amantes de este dulce que como de costumbre brilla con luz propia en una época tan especial como esta.

Arbolitos, casitas, San Nicolás, muñequitos de nieve, duendecitos, nacimientos y bombones con motivos navideños pueden verse en esta obra del maestro pastelero y chocolatero venezolano Miguel Rodríguez. Se trata de una creación divertida para toda la familia, en la que destaca un tren también de chocolate que pasea sin descansar por el pueblito y que pasa por el medio de la estación central de la aldea.

La majestuosidad de las creaciones de La Praline sorprende a los comensales

Al frente y sobre los rieles va el ferrocarril, indicando el dulce camino, arrastrando dos vagones, el último cargado de bombones, como los que se pueden conseguir en La Praline Chocolatier, epicentro de unos 80 diferentes tipos de bombones artesanales hechos con el mejor cacao del mundo, el venezolano.

“Niños y adultos por igual disfrutan del pueblo del chocolate. La alegría es contagiosa. Todos quieren hacer fotos y videos”, nos explica Rodríguez, quien estuvo 15 días armando la villa color chocolate, que contrasta con el blanco.

Todo un pueblo hecho del mejor dulce del mundo: el chocolate..

“En Navidad y otras fechas especiales siempre se ha estilado regalar o adquirir chocolates o bombones, pero como Navidad es una época larga y muy particular, desde que arranca hasta que termina el chocolate suele ser protagonista”, resume Rodríguez sobre esa conexión que existe entre la fiesta navideña y el chocolate.

Solo las casas tienen debajo cartón como patrón y las figuras moldes de policarbonato. Espátulas, boquillas y brochas fueron utilizadas para crear texturas como la nieve o la madera.

De esta manera, con el pueblo de chocolate Rodríguez logra recrear ese espíritu de dicha que embarga a grandes y chicos cuando la Pascua toca nuestros corazones.