Los Machado Echenique o la cara del pequeño productor con visión de negocio

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Juan Pablo Crespo / @juanpamark
Fotos: Vivaelcacao

Para obtener un provecho integral del cacao y que beneficie de manera significativa y sostenida en el tiempo a toda la familia, la hacienda cacaotera independientemente de su tamaño debe ser manejada con visión de negocio, no como un conuco, como ha venido sucediendo en una buena parte de las fincas en Venezuela. Por ello, cada vez son más los productores que en el país deciden dar un paso adelante al pasar del cacao corriente al cacao fermentado y aplicar las buenas prácticas agrícolas.

Un ejemplo de ello lo constituye la familia Machado Echenique, en el sector El Clavo de Barlovento, estado Miranda, una tierra al centro norte costero del país donde crece un cacao exquisito e íntimamente ligado a la historia barloventeña. Tan inseparable es el cacao de Barlovento como el mar de sus costas.

Hace cuatro años, los Machado Echenique secaban el cacao y lo vendían sin fermentar. En el camino no había valor agregado. La ruta más corta a cambio de un beneficio directo, pero de una sola vía. Hoy, la realidad les ha cambiado, pues de la semilla obtienen otros productos que comercializan y además fermentan el grano correctamente, lo que  permite sacarle provecho a toso su potencial organoléptico.

La fermentación es un proceso fundamental para lograr obtener un cacao de excelente calidad, muy demandado por los artesanos del chocolate y en el mercado internacional. Mediante la fermentación se elimina la baba que cubre a la almendra o grano de cacao y se forman las sustancias que dinamizan el aroma y el sabor a chocolate. Cuando no se realiza este paso clave, entonces el cacao se seca directamente al sol y se convierte en lo que se conoce como cacao corriente, de muchos menos valor que el fermentado.

Los Machado Echenique recibieron instrucción de expertos en cacao.

El inicio de la transformación

Pero hace cuatro años los Machado Echenique no tenían mayor información sobre la fermentación y sus ventanas de oportunidades, hasta que conocieron a Marisol Novoa, maestra chocolatera de Porcelana Chocolatier, en una charla sobre cacao que ella impartió en Barlovento. Desde entonces, ella ha llevado de la mano a esta familia que durante tres generaciones ha estado ligada al afamado grano venezolano y su tierra fértil.  

 “Estamos comprometidos con realizar la mejor cosecha y postcosecha de cacao que nos sea posible, pero también con transmitir estos conocimientos a otros productores”.

El cacao que producen los distintos miembros de la familia tiene cualidades naturales extraordinarias. Incluso, sin fermentar, ya arrojaba un chocolate de cierta calidad. “!Se imaginan entonces la calidad de chocolate que se puede elaborar con el mismo cacao, pero fermentado!”. Les comentó Novoa.

Ahora los Machado Echenique invierten todo el tiempo posible para conocer cada detalle sobre la fermentación y otros procedimientos. Paralelamente, le sacan más provecho al grano con la producción de manteca y polvo de cacao, además, trabajan para la obtención de equipos que les permitan potenciar aún más el negocio y, uno de sus integrantes, tiene una empresa registrada desde hace poco.

El cacao tiene su ciencia y su arte. Conocer sus secretos es fundamental.

La formación, un proceso constante

Recientemente, Novoa y los Machado Echenique se reunieron en la sede de Cacao de Origen (CdO) junto con el ingeniero agrónomo Carlos Castro para continuar con ese proceso de evangelización en materia de cacao. Castro, en compañía del también ingeniero agrónomo Carlos Acosta y la escritora, profesora y coordinadora del diplomado en Ciencia y Tecnología del Chocolate (UCV), Elevina Peréz, les explicó acerca de la prueba de corte, un paso con el que se comprueba la calidad del cacao, es decir, que certifica que tenga un mínimo de defectos y la mejor fermentación posible de acuerdo con los parámetros legales, como las establecidas en las normas Covenin.

La productora y emprendedora Cruz Elena Echenique y sus hijos Samuel, Ezequiel y Mikea compartieron toda una mañana en las instalaciones de CdO, en La Hacienda La Trinidad, en Caracas. Aquella cita no fue la primera, ya anteriormente habían pasado por allí para recibir los conocimientos por parte de la chef y chocolatera María Fernanda Di Giacobbe y la también chocolatera y consultora francesa Chloe Doutre Roussel.

“Evaluamos la calidad física del grano y le dimos recomendaciones para que mejoren sus procesos de fermentación y postcosecha”, manifestó Castro, a cargo también de darle forma a la Mesa de Comercialización del Cacao en Aragua, como parte de un grupo multidisciplinario que trabaja por la semilla en este estado.

En total, siete de los 10 hermanos Machado Echenique tienen pequeñas haciendas de cacao, además de un tío por parte de padre y nueve por parte de madre. La abuela materna de Samuel comenzó la ruta cacaotera con un ejemplar trabajo de sol a sol. El cacao en Venezuela definitivamente huele a mujer.

“Ya varios artesanos del chocolate, como Andrés Eloy Landaeta, nos están haciendo pedidos de nuestros cacaos fermentados y seleccionados”, comentó la señora Cruz Elena. “Los artesanos del alimento de los dioses en Venezuela están muy interesados en recibir cacao de alta calidad, y nosotros ahora queremos ser parte de esas fuentes de suministro porque el cacao fermentado se paga mucho mejor”, agregó.

Parte de la familia Machado Echenique, tradición de Cacao en Barlovento.

Entre productores de sectores como Rubin, Caño Negro, Burguillo, La Brisa, Urape, Guyana, El Sapo y El Clavo han constituido un movimiento agrupado en 190 familias (de 520 en total), entre quienes se encuentran los Machado Echenique, que fomenta las buenas prácticas agrícolas en torno al cacao. “Todos saben del tema de cosecha y postcosecha y tienen sus cajas de fermentación y secado”, apuntó Samuel.

“Lograr establecer un buen precio para la semilla tras la aplicación de una impecable postcosecha permitirá que los pequeños productores obtengan mejores ingresos económicos y así puedan invertir en cajones de fermentación y patios de secado, siempre con la visión de negocio. Entre todos podremos colocar y sobretodo mantener muy en alto la reputación de nuestro cacao”, dijo esperanzado Samuel sobre el proceso de evangelización que estos 190 productores vienen dando en sus haciendas.

Sin embargo, recordó que la tarea no ha sido fácil: “El grano ha sido perjudicado en el tiempo por una mala postcosecha que se ha practicado debido a que una parte del sector del chocolate industrial no paga por el cacao fermentado y desestimula así al productor. Como contexto, es necesario tomar en cuenta que la situación aprieta y muchos se ven obligados a vender barata la producción. Hay que pagar, por ejemplo, salarios, alimentación y otros compromisos”, describió Samuel sobre la realidad histórica del cacao en Miranda y que resume lo que sucede en el resto de Venezuela.

“Estamos comprometidos con realizar la mejor cosecha y postcosecha de cacao que nos sea posible, pero también con transmitir estos conocimientos a otros productores que lo requieran en pro del desarrollo socioeconómico de todos quienes están ligados al cacao”, reflexionó Samuel Machado Echenique, representante de una emprendedora familia del campo venezolano que como otras marca pauta y llena de orgullo al cacao venezolano.

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