Nuestro cacao hace cumbre en el Roraima

In OPINION by Juan Pablo Crespo

Por: Gabriel Marques / gmciclic86@gmail.com

Desde que me introduje en el mundo del cacao, entendí que trabajando de manera correcta, este es un catalizador de cambios positivos. El cacao es oro que crece en árboles y a la vez petróleo sustentable, es cultura arraigada a nuestras raíces y al mismo tiempo es turismo e innovación. Considero que en estos momentos, los  primeros pasos que deben darse son primordialmente de difusión de la  información. Es necesario que la gente deje de creer que tenemos el mejor cacao del mundo y que sepa que tenemos las condiciones, pero hace falta mucho por hacer. Necesitamos saber lo que tenemos y lo que no, necesitamos saber dónde estamos parados, y  necesitamos que esa información llegue masivamente a toda la población, de esa manera se empezarán a crear puentes entre consumidores, productores, artesanos, y un largo etc. En consecuencia, se creará un ecosistema que sentará las bases para un futuro mejor.

 

 Teniendo todo esto en consideración, se me ocurrió una idea: qué tal si uso como vitrina o como medio de difusión de información, con fines educativos, de  concientización o incluso como una conexión entre toda la gente que trabaja arduamente en la actualidad con un lugar que nos conecta con nuestros antepasados, una locación que es conocida como una de las formaciones geológicas más antiguas de la Tierra, con  aproximadamente dos mil millones de años, un lugar en el que solo al pisarlo sientes una energía que es indescriptible, un lugar que  palabras más palabras menos, sencillamente es mágico.

De esta manera nace un proyecto, “Nuestro cacao hace cumbre en el Roraima”, llevar el cacao al Roraima, y que haga cumbre en su punto más alto, “el Maverick”, a 2.810 metros, al extremo sur de la meseta; acompañado de una charla y una cata de chocolates con las personas que se encontraran en ese momento en el lugar.

Saliendo de Paraitepuy y acampando en Río Tek en el día uno, luego desde Río Tek hasta el campamento base, cruzando el río Kukénan y pasando por el campamento militar en el día dos. Para finalmente al tercer día comenzar el ascenso, tocando la pared, subiendo por la rampa, pasar “las lágrimas” y pedir permiso a “los vigilantes”. Una vez estando en la meseta y con el agotamiento en su máxima expresión subir un poco más hasta hacer cumbre en el Maverick.

Las vivencias fueron  tan únicas como enriquecedoras, y hay muchas cosas que contar, pero lastimosamente un artículo no es suficiente, próximamente les estaré contando todos los detalles de esta maravillosa experiencia en la que he querido ser solo un medio o un vehículo que enaltezca nuestro cacao, nuestro Roraima, nuestro gentilicio y a todas las personas que trabajan en tiempos de adversidad, por un mejor porvenir.

  • Gabriel Marques es licenciado en química. Facilitador en ponencias en buenas prácticas de manufactura. Estudioso del mundo de la chocolatería y trabaja en la creación de una marca de chocolates y un proyecto educativo en cacao.