img_9504De visita por la atrayente ruta del cacao de Paria

Yuly Carreño

Paria es tierra de exuberante naturaleza, de encanto, de riqueza, de historia, de turismo y por supuesto, de cacao. En el estado Sucre, ubicado en la región nororiental de Venezuela, este fruto ancestral está presente en casi todos sus rincones.

Se convirtió en el legado de familias que a pesar del auge petrolero y el paso del tiempo, decidieron mantener a flote la experiencia acumulada en el cultivo de este rubro, patrimonio cultural de la Península de Paria.

No se conoce mucho sobre la presencia del cacao en Sucre. Se ha creído que se introdujo como cultivo a la zona de Paria durante el periodo colonial; sin embargo, antes de la llegada de los españoles a esta “tierra de gracia” ya se reportan bosques de cacao.

De acuerdo con algunos documentos y testimonios, el tipo de cacao de esta área geográfica era de tanta calidad como los de tipo criollo encontrados en la región centro costera de Venezuela.

Aunque fue un proceso de conquista bastante lento, si se considera la fecha de llegada de los españoles en 1498, la mayor parte de los pueblos del estado Sucre se fundaron a raíz de la Colonización Española, de la mano de los misioneros capuchinos aragoneses.

La región de Paria, que no formaba parte de la Provincia de Venezuela sino de la Provincia de Cumaná, se caracterizó por el viejo intercambio comercial ilícito que se practicaba desde el siglo XVI. Allí el cacao era el principal producto de contrabando, por lo que muchos poblados se crearon tras la dinámica de esta actividad ilegal.

Ruta de ensueño

La ruta del cacao en Sucre la iniciamos en una de las poblaciones más hermosas y acogedoras del Oriente venezolano: Río Caribe, en el municipio Arismendi. Hay que viajar desde Caracas aproximadamente unos 530 kilómetros. Son ocho horas de recorrido. Un viaje largo, pero vale la pena.

Aquí se pueden identificar dos ejes viales de importancia. El que viene de Carúpano y sigue a Río Caribe; y el que inicia también desde Carúpano hasta la población El Pilar, municipio Benítez. Ambos convergen en el pueblo de Yaguaraparo.

En Río Caribe encontramos pequeñas haciendas productoras de cacao. Algunas también fabrican chocolate. Es el caso de Chocolates Paria, ubicada en la comunidad de Chacaracual, a unos 10 minutos de la paradisíaca Playa Medina.

Allí se ofrecen visitas guiadas para conocer el proceso desde el cultivo hasta la elaboración del chocolate. El paseo incluye una degustación de los diversos tipos y finalmente los turistas pueden adquirir las deliciosas tabletas u otros productos como bombones o licor de cacao.

Siguiendo por esta vía se distinguen otros sitios de interés como la tienda de Mabel, que elabora ponches, helados y otros productos artesanales derivados del cacao; y la Hacienda Paria Shakti (antigua Hacienda Bukare) que además de la producción de cacao se ha erigido como un centro de bienestar basado en terapias holísticas, yoga y masajes.

En esta ruta funciona un importante circuito de posadas y opciones de hospedaje adaptados a las necesidades de los visitantes. Además de Playa Medina, se encuentran Playa Uva, Chaguarama de Loero o Pui Pui, lo que la convierte en un destino de gran atractivo para los turistas.

Fundación para el progreso

En Río Caribe funciona también la sede de la Fundación Proyecto Paria (FPP), que desde 1989 se dedica a la reactivación de la economía del cacao a través de diversos programas de capacitación y asesoramiento a los productores.

Gracias a la participación de entes públicos y privados como PDVSA, la Corporación Andina de Fomento (CAF), Fundacite, Nestlé Venezuela, el Banco Europeo, entre otros; la FPP se ha convertido en una referencia en el cultivo, procesamiento y comercialización de cacao en el estado Sucre.

Dentro del enfoque de desarrollo sustentable abordamos el tema social, económico y productivo, en esas tres dimensiones el centro es el cacao”, expresa Carlos Guerra, presidente de la FPP.

Como importantes iniciativas que han estado vinculadas a la FPP, se destacan la planta de fermentación y secado Cacao Río Caribe (Carioca) y el centro comunitario de cacao, que sirve como lugar de formación y capacitación no solo del municipio sino de todo el país.

El centro de desarrollo cacaotero, un proyecto ejecutado por la FPP en conjunto con el Plan Cacao Nestlé es otro proyecto de relevancia. Ofrece apoyo integral a los productores de cacao a través de diferentes componentes; entre ellos el centro de propagación, una central de beneficio y el banco de germoplasma, permitiendo la enseñanza, práctica e investigación bajo altos estándares de calidad que se espera tengan los productores de la región.

El de mayor producción

img_2042Hoy en día el estado Sucre es el mayor productor de Venezuela (representa el 52% de la producción nacional según datos de la FPP). “De los 15 municipios, al menos ocho son cacaoteros, pero los más importantes son Arismendi (Río Caribe) Benítez (El Pilar) y Cajigal (Yaguaraparo)”, indica Carlos Guerra.

Las plantaciones del estado Sucre están conformadas por mezclas de árboles de cacao forastero y trinitario (el 80% de la producción se basa en estos dos tipos) y también híbridos que son el resultado de mezclas entre materiales locales e introducidos.

La práctica de la fermentación no está extendida y un porcentaje considerable de la producción es de cacao corriente. El Río Caribe Superior es quizás el tipo más destacado al considerarse de altísima calidad por algunos fabricantes. Es un cacao trinitario que puede o no fermentarse, dependiendo del mercado al que va dirigido.

Modelo productivo innovador

Continuando el recorrido seguimos hacia El Pilar, en el municipio Benítez; donde se ubican, entre otras, la Hacienda San José, una de las más importantes del estado y del país.

La finca es propiedad de la familia Franceschi y como la mayoría de las haciendas de la zona es de origen francés, específicamente de la Isla de Córcega. Esta empresa, responsable de los exquisitos Chocolates Franceschi (anteriormente Chocolates San José), no trabaja con los cacaos típicos de la zona, sino con variedades de cacao criollo e híbridos como Ocumare, Chuao, Porcenala o Guasare, especies que fueron recolectadas hace algunos años durante un arduo trabajo para reconstruir la hacienda.

Vicente Franceschi, uno de los artífices de esta exitosa marca, lo explica: “la Hacienda San José no es una hacienda tradicional, tenemos otra manera de ver las cosas, hemos tratado por ejemplo que el cultivo no se haga por semilla sino por injerto, tenemos diferente tecnología y una forma distinta de abordar la calidad del cacao.”

En Chocolates Franceschi se han enfocado en desarrollar áreas de investigación sobre las mezclas de cacao, con el fin de obtener cada vez más y mejores cultivos para la posterior obtención de chocolates finos y extrafinos que hacen delirar a los más exigentes paladares.

El esfuerzo ha valido la pena. En varias ocasiones los varietales Franceschi han sido reconocidos con importantes galardones internacionales, entre ellos el International Chocolate Awards en Nueva York, que premia los mejores chocolates del mundo.

Eje de interés

En el municipio Benítez se destaca el eje de Quebrada de mono, una zona de montaña en la que concurren comunidades como Mauraco, La Hierba, Las Conotas, Cangrejera, Periquito y Papelón, entre otras.

En este eje se concentran un grupo de productores agrupados en cooperativas donde funciona una central de beneficio, con capacidad de procesar 25 toneladas de cacao al año.

En Sucre el mayor porcentaje está en manos de pequeños productores. Algunos de ellos son beneficiarios de antiguos hacendados y otros han heredado una pequeña tierra que han tratado de mantener.

Pero aunque estas tierras poseen productos de gran calidad, los problemas de tipo cultural e histórico sobre el cultivo del cacao prevalecen. De esto conoce muy bien Carlos Guerra. “Se trata de individuos con edades comprendidas entre 60 y 65 años, que poseen entre 3 y 5 hectáreas, con una producción promedio de 300 kilos. La mayoría realizan pocas labores de renovación y rehabilitación de las plantas y por eso las haciendas se van quedando atrás. Los productores se acostumbraron a administrarlas así y para ellos es más cómodo, pero están perdiendo muchos beneficios económicos”.

Es precisamente este panorama el que poco a poco ha ido cambiando la FPP. “Gracias a los referentes tecnológicos algunos productores han logrado llevar la producción a 1000 kilos por hectárea”, detalla el responsable de dirigir esta institución.

Calidad genética

Además del mejoramiento de los cultivos mediante el apoyo técnico a los productores, uno de los aspectos más valorados por la FPP es la calidad genética del cacao. El objetivo es impulsar a los productores a injertar, como paso importante para crear materiales de mayor calidad y así fortalecer la producción. Para Carlos Guerra, a esto están orientados los productores más jóvenes, con mayor conocimiento técnico al respecto.

El municipio Benítez cuenta con opciones turísticas interesantes. Se destacan los caños del Parque Nacional Turuépano, los balnearios de aguas termales, la cría de búfalos y el lago de asfalto natural de Guanoco, entre otras.

La Serranía de La Cerbatana, un área agroecológica sumamente frágil donde nacen varios afluentes que surten de agua a los municipios Bermúdez, Arismendi y Libertador, es otra de las zonas de interés de esta ruta.

Yaguaraparo estratégico

La última parada de este trayecto cacaotero es la población de Yaguaraparo, municipio Cajigal. Por su ubicación geográfica, con acceso a varios puntos estratégicos de la Península de Paria (cerca se ubica el cruce para ir al Caribe y hacia Guiria), se ha convertido en el principal centro de intercambio y comercialización de cacao del estado.

Allí acuden constantemente compradores, intermediarios y exportadores de cacao, que buscan obtener precios competitivos y conocer detalles del mercado actual de este rubro.

También hacia este territorio la FPP ha tratado de extender sus experiencias para repetir las buenas prácticas con resultados satisfactorios en materia de producción. Productores de sectores como El Bordal, Cachipal y Río Seco, son algunos de los que ya se han iniciado en el tema de la capacitación. “Desde hace muchos años se viene haciendo un trabajo para que haya un cambio de percepción de los productores sobre el cacao, cuando llegamos aquí se estaban yendo y vendiendo las haciendas, ahorita buscas comprar una y no consigues”, comenta Carlos Guerra, destacando el arraigo por el cacao que ahora nota entre ciertos productores. “La presencia del productor ya no es transitoria, por el contrario hay una mayor permanencia en las fincas y esto poco a poco está mejorando la producción”.

Cacao y conuco

Al igual que ocurre con otras zonas cacaoteras del país, algunos productores combinan el cultivo del cacao con otros rubros. Yuca, ocumo o plátano, entre otros, son cosechados para aliviar la actual situación económica de Venezuela caracterizada por la escasez de alimentos. En algunos casos, agrega Carlos Guerra, “este conuco se maneja de forma anárquica, originando la tala de extensiones de tierra cercanas a las cuencas de los ríos, con terribles consecuencias ambientales”.

El paseo por el estado Sucre es un viaje fascinante. Las pequeñas haciendas de cacao vinculadas el creciente turismo de Río Caribe, la diversidad productiva y sorprendentes opciones turísticas en el municipio Benítez y la frontera inhóspita pero estratégica de Yaguaraparo, muestran un territorio cautivador que mezcla las bondades de la naturaleza con la fertilidad de sus tierras.

Pese a estas potencialidades, en Paria aún hay mucho por hacer. Mejorar la calidad de vida de los habitantes, impulsar iniciativas para favorecer nuevas opciones turísticas y con ello generar fuentes de ingreso que reduzcan los índices de pobreza; son algunas de las asignaturas pendientes. Y en todas ellas, es el cacao esa valiosa semilla que, al igual que ocurrió en la época colonial: puede originar progreso, desarrollo y bienestar para todo un país.

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