Siembran primeras 1.500 plantas de cacao en Hacienda Las Lagunas

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Juan Pablo Crespo / @juanpamark
Fotos: Javier Marín

El amor por la tierra y el cacao corren por la venas del productor Javier Marín, un venezolano de esos convencidos de que el verdadero petróleo está en el trabajo del campo. Con esta filosofía de vida como norte, recientemente en la Hacienda Las Lagunas, en el estado Sucre, sembró las primeras 1.500 plantas de cacao.

El proyecto cacaotero fue bautizado Negra Francisca, en honor a los afroamericanos que fueron esclavizados por los españoles durante la Colonia. En 2018 la meta es sembrar otras 8.500 plantas para un total de 10.000 árboles que crecerán en un paño de asiento con microclima de unas tres hectáreas.

 

Del vivero al campo.

“Negra Francisca” cuenta con el asesoramiento de Andrés Eloy Landaeta y de Enrique Egaña, el primero es un profesional del chocolate, chef, capacitador y creador de la artesanal marca Chocolate Zulema, mientras el segundo es un especialista en sistemas de información geográfica e inteligencia artificial aplicada a la agricultura de precisión, productor de semillas y plántulas de café y cacao, además un especialista en súper alimentos.

“La solución a los problemas del país no está en el petróleo, sino en el campo y en quienes lo trabajan. En las crisis están las oportunidades”, dijo Marín sobre la iniciativa de sembrar cacao en la hacienda familiar, donde otros cultivos perennes echan raíces, como naranja criolla, cambur mestizo, guayaba pera roja y café.

 

Un cacao centenario y exquisito.

Las primeras 1.500 plantas fueron sembradas a orilla de los manantiales del río Guarapiche, afluente que nace en Hacienda Las Lagunas (municipio Montes), ubicada en una zona protectora de cuerpos de agua, en la cuenca de El Turimiquire, a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar.

Para los árboles sombra se utilizarán el bucare, el anauco y el zapatero.

“Soy el único productor que en la zona siembra cacao, por lo que espero este proyecto sirva de inspiración a otros productores para que se animen también a trabajar con el cacao”, dijo Marín, licenciado en administración, mención comercio internacional. Su esposa forma parte de la tercera generación de una emblemática familia productora de café (Café Laguna Suprema). Su hija Vanessa, de 22 años, presentó recientemente un trabajo de grado sobre el Diseño Arquitectónico para una Industria del Procesamiento de Café y Cacao, esfuerzo que le valió la máxima nota posible con mención de honor y publicación.

 

Andrés Landaeta (centro) y Javier Marín (derecha), en el campo por el cacao venezolano.

La aventura de Marín por el cacao comenzó luego de limpiar un área de la hacienda, en la que descubrió siete árboles centenarios de cacao. Las fotos de las mazorcas llegaron a manos del estudioso Landaeta, quien lo visitó y comenzó las labores de estudio genético. “El resultado fue de un cacao híbrido, como consecuencia del cruce de trinitarios con criollos”, apuntó el productor.

Landaeta propuso entonces la instalación de un vivero que arrojó las 1.500 plantas que fueron sembradas a mediados de octubre. “Queremos certificar luego el origen del cacao que aquí se produzca”, indicó Marín, quien resaltó la labor de los profesionales del Insai en materia también de asesoramiento.

 

El área de trabajo posee condiciones naturales muy particulares.

Recientemente, Landaeta tostó las primeras almendras fermentadas provenientes de la Hacienda Las Lagunas. El producto obtenido tiene a todos muy satisfechos y llenos de optimismo. El maestro chocolatero lo que hizo fue tostar las almendras en cuestión con otras certificadas del estado Bolívar, en las mismas condiciones de tiempo y temperatura, para comparar luego los resultados. “Las almendras de la hacienda tienen altos estándares de cacao fino extrafino de aroma”, explicó Landaeta. “Presentaron sabores afrutados fuertes a naranja, madera y algo parecido a la guanábana. Tenemos unas almendras representativas del ecosistema en que se encuentran”.

 

Un tostado con resultados de altura.

La conservación –explicó- del ambiente es clave también en el novel proyecto. Así por ejemplo, Egaña ha diseñado un plan de convivencia con las ardillas, quien aplica a la mazorca, cuando se encuentra en la etapa media de su desarrollo, una mezcla de aceite blanco con picante habanero para que los simpáticos animalitos no se coman las maracas o mazorcas.

El la Hacienda Las Lagunas, con el productor Javier Marín, el cacao es otro ejemplo más de esa Venezuela pujante que cree en el campo venezolano.

 

Semillas que apuntan a un chocolate de alto porcentaje de cacao.

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