Un proyecto estudiantil para rescatar cultura cacaotera en Cumboto

In CACAO RESPONSABLE, NOTICIAS, RESPONSABILIDAD SOCIAL, Sin categorizar by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark

De manera ineludible el desarrollo del cacao en Venezuela pasa por la formación de las nuevas generaciones que se dediquen a su cultivo,  amenazado por la paulatina pérdida de mano de obra. Por esta razón, productores, profesores, agrónomos y jóvenes estudiantes de Cumboto, en Aragua,  se unieron alrededor de un proyecto para mantener los cacaotales de esta zona del norte costero del país.

El trabajo en cuestión diseñado a cuatro años tomó forma en un proyecto de investigación de los alumnos del quinto año de bachillerato de la UENB Cumboto, durante el año escolar 2015-2016.

Los alumnos junto con productores y expertos realizaron visitas en las plantaciones para conocer sobre el cacao.

Desde entonces, con sus altas y sus bajas, el programa denominado “Rescate participativo y establecimiento de un banco de yemas de cacao, con materiales productivos y de calidad”, ha estado en marcha para el beneficio de la comunidad, poseedora de un cacao de alta calidad.

“Uno de los objetivos del curso fue transmitirle a los participantes que sin cacao no hay chocolate”.

 Otro de los actores originarios de este proyecto fue la Escuela de Chocolatería del Alba, así como la ingeniero agrónomo Jorgly Salcedo, el profesor de la Universidad Simón Bolívar, José Vicente Hernández, y el también agrónomo Pedro Sánchez.

El proyecto fue originalmente estructurado a cuatro años.

Un plan motivador

“El plan nació por iniciativa de los productores de Cumboto, quienes notaron la pérdida de sentido de pertenencia hacia el cacao por parte de la generación de relevo”, explicó Salcedo acerca de la génesis del proyecto. Luego apuntó que “ante esta realidad, y frente a la posibilidad de la pérdida de la tradición cacaotera con el pasar de los años, los productores se acercaron hasta la Escuela de Chocolatería del Alba con la intención de crear conjuntamente un proyecto que motivase a los jóvenes a mantener los cacaotales”.

Tras estructurado el programa y una serie de reuniones por parte de las partes involucradas, el proyecto arrancó con un curso dictado a los estudiantes sobre bombonería fina artesanal, a cargo de la Escuela del Alba. “Uno de los objetivos del curso fue transmitirle a los participantes que sin cacao no hay chocolate”.

El fin del curso le dio paso a una serie de trabajos de campo en las parcelas de los productores aliados al proyecto, donde se evaluaron las mejores plantas. “Con los resultados obtenidos se realizaron cálculos matemáticos mediante ciertas formulas para determinar las mejores plantas de cacao y las más productivas”, describió la ingeniero agrónomo.

“Una vez seleccionadas las plantas de calidad, se tomaron las veretas de éstas para injertarlas en plantas patrones. Luego se ubicaron en una zona determinada de la comunidad de Cumboto para que fueran utilizadas por los productores con el fin de replantarlas”.

Las nuevas generaciones en Cumboto deben fortalecer constantemente su sentido de pertenencia hacia el cacao.

Por un proyecto nacional

Salcedo cree que proyectos como el de Cumboto debieran promoverse en toda Venezuela  para que niños y jóvenes asimilen la importancia que tiene el cacao como cultivo de alto potencial para el desarrollo socioeconómico del país. “Con los chamos debemos comenzar a crear ese sentido de pertenencia que nuestro cacao venezolano necesita”.

Estudiantes, profesores, productores y especialistas en cacao se unieron en Cumboto en pro de un mejor cultivo de esta semilla, cuyas raíces deben crecer y fortalecerse también en los corazones de la nueva generación del campo veneolano. La iniciativa que nació en 2015 debe fortalecerse y contar con un seguimiento que garantice su desarrollo en el tiempo.

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