Veruska Pochon lleva en alto el cacao venezolano en Francia

In CHOCOLATIERS, PROTAGONISTAS by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark
Fotos: Pascal Rabot


“Con un mapa de Venezuela entre mis manos explico la procedencia del cacao,  sobre las regiones en que crece…”.

Veruska Pochon llegó hace ocho años a Francia y desde entonces no ha parado de evangelizar sobre el cacao venezolano en tierras galas. Mapa en mano, en sus clases de formación explica a sus alumnos dónde se cultiva y los tipos de cacao que crecen en cada una de las regiones cacaoteras de su Venezuela natal.

Por supuesto que Pochon ha tenido que nadar contra corriente. Al principio, la veían de arriba abajo cuando en algún salón decía que ella era la chocolatera y que provenía de Venezuela. Hacerse una plaza en este mundo elitista y masculino no ha sido fácil. Francia es un país gastronómico por excelencia”, resume la caraqueña que antes de instalarse con su esposo en este país estuvo seis años en Madrid.

Pochon vive exactamente en Dijon, capital de Borgoña, la ciudad de los “climats de Borgogne”, conocida por su mostaza, por su buena gastronomía y por los vinos Grand Cru que provienen de sus viñedos excepcionales. Vinos que, por cierto, Pochon sabe armonizar muy bien con chocolate venezolano. ¡Majestuosa combinación!

En Madrid inició su formación en el área de la chocolatería y marketing. Luego, ya en Francia, completó sus estudios junto con profesionales del chocolate como Pierre Mirgalet o Stephane Leroux, en la Escuela Superior Nacional de Pastelería de Alain ducasse e Yves Thuries. Actualmente, se encuentra en la fase final de un DU en la Universidad de Borgoña, en Oenologie “Terroir et Dégustation”. En Caracas, antes de cruzar el mar, estudió diseño gráfico en el Monseñor de Talavera (Cumt).

Ahora el éxito le sonríe Pochon, pero dice que el trabajo de evangelización es de largo aliento y que debe involucrar a mucha gente de manera coordinada.  Con su Asociación de Mujeres del Cacao ayuda a programas de formación en Venezuela.

Veruska Pochon  (derecha) acompañada de Jorge Redmond, de Chocolates El Rey, y por la chef Maricel Presilla.

 Un mercado competitivo

-En un país como Francia, ¿qué ha sido lo más difícil en su camino como pastelera e instructora?
Hacerse una plaza en este mundo elitista y masculino no ha sido fácil. Francia es un país gastronómico por excelencia.  Cuando llegué tuve que esforzarme primero en mejorar el idioma y luego comencé a presentarme en concursos nacionales. Siempre me preguntaban dónde estaba mi esposo, y yo no entendía la pregunta. Con el tiempo comprendí que lo que querían saber era dónde estaba el pastelero o chocolatero. Y cuando les decía que era yo, me veían de arriba abajo. Ahora, el trabajo que realizo con las formaciones, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los salones, ferias y concursos en los que muestro mi trabajo y represento a Venezuela me aporta cada vez un poco más de visibilidad y credibilidad en este mercado tan cerrado y competitivo.

-¿Cómo son catalogados los cacaos de Venezuela en Francia?
Son considerados como cacaos de alta gama por su fineza y calidad aromática. Se comienza a hablar de cacaos de “Terroir” o “Grand Cru”, como en el vino, ya que el léxico de degustación es muy parecido.

-Cuénteme sobre su experiencia como profesora chocolatera ligada al cacao venezolano.
Tengo la suerte de ser formadora en pastelería y chocolatería. En mis clases siempre pregunto a los alumnos si conocen el cacao venezolano y qué diferencias aromáticas tienen los distintos cacaos. Con un mapa de Venezuela entre mis manos explico la procedencia del cacao,  sobre las regiones en que crece o acerca de las características climáticas o topográficas que influyen en cada tipo. Todo esto es muy gratificante. En este sentido, una de mis misiones es mostrar que detrás de cada tableta que ellos elaboran existe un proceso increíble en el que hombres y mujeres aportan su pasión, su energía y “savoir faire”.

-¿Con cuál cacao venezolano se identifica más y por qué?
-Me encantan los cacaos de Río Caribe, tienen esa potencia aromática que me recuerda sus playas, tienen fuerza y un carácter especial, aunque he tenido la suerte de probar también unos del Sur del Lago que me encantaron por su sutileza y “longeur en bouche”.

Catas de vino francés y chocolate venezolano armoniza Pochón en Francia.

Una unión de lujo

-Vino francés, de los mejores del mundo, chocolate con cacao venezolano, de los mejores del planeta, ¿cómo puede definir el ambiente de esas catas que usted armoniza en Francia?
-Es una experiencia mágica. Las personas quedan encantadas no solo por descubrir el origen y la historia que hay detrás del chocolate que degustan, sino también por el ambiente participativo que se crea. A los asistentes les explicamos que haremos un viaje sensorial a través de dos países lejanos en teoría, pero cercanos por la calidad de sus respectivos productos emblemáticos. Hemos realizado degustaciones con vinos de Borgoña (Côte de Nuits, Côtes de Beaune et Côte Chalonnaise), junto con chocolates elaborados con cacaos venezolanos. Tengo la fortuna de trabajar con Chocolates El Rey, sinónimo de calidad y que encuentro gracias al trabajo de hormiguita de otra venezolana, Sheila Pinto, realiza aquí. Mi compañera de equipo, Sonia Guyon, es burguinogna de pura cepa, ella aporta sus conocimientos sobre los vinos de la región y yo como venezolana aporto mi parte para descubrir nuestra tierra a través del cacao, su gente y su trabajo.

“Tenemos que promover nuestro cacao cada vez más; en las escuelas, liceos técnicos de hotelería; hacerlos descubrir con degustaciones sorprendentes”.

-¿Tienen los franceses problemas para conseguir cacao venezolano?
Sí, y cada vez más. Cuando termino mis formaciones me preguntan dónde lo pueden conseguir, o si es accesible a nivel de precio, si se pueden importar las semillas y procesarlas o solo el chocolate de cobertura. Pienso que hay un potencial. Tenemos que hablar y promover nuestro cacao cada vez más; en las escuelas, liceos técnicos de hotelería; dar a probarlos, hacerlos descubrir con degustaciones sorprendentes e invitar a los chefs prestigiosos a utilizar nuestro fruto. En Francia la mayoría de los pasteleros y chocolateros están casados con marcas como Valrhona, Cacao Barry, Opera o Belcolade, y no todos están dispuestos o simplemente tienen terror de probar nuevos sabores. En resumen, es importante que prueben nuestro cacao y no solo las mezclas.

-Háblenos de la Asociación de Mujeres del Cacao, ¿de qué trata y qué buscan?
-Nuestra asociación quiere dar a conocer ese trabajo de hombres y mujeres que tienen relación directa con el cacao en Venezuela y latinoamericano, pero sobre todo nuestra idea es apoyar desde afuera las acciones de formación profesional, principalmente de mujeres, en todas las áreas relacionadas con el cacao, porque en la formación está la clave del desarrollo. Con la asociación estamos lanzando una campaña entre mis amigos chocolateros y pasteleros para reunir moldes y material de chocolatería en perfecto estado para así poderlos enviar a Venezuela a los diferentes centros de formación. Otra iniciativa proyectada para este año será el libro “Femmes du Cacao”, un viaje por y sobre el cacao, con algunos invitados sorpresa entre franceses y venezolanos. Ofreceremos también nuestras recetas para este proyecto que será trilingüe: español, francés e inglés. Quisiera poder comercializarlo en diferentes mercados europeos y destinar una parte de las ventas al sector cacaotero venezolano, crear una especie de fondo de formación. Ya tenemos la casa de edición francesa y eso es un logro enorme aquí.

Veruska Pochon lleva en alto el cacao venezolano por Francia, tierra de una gran cultura chocolatera.  Su trabajo de evangelización se multiplica y crece. “Desde aquí, podemos aportar nuestro granito de arena a todos los actores  que con su trabajo en Venezuela pulen nuestro diamante en bruto para darlo a conocer en tierras lejanas, y que nos permiten a los que estamos afuera seguir sintiéndonos orgullosos de dar a conocer un pedacito de nuestra tierra”, concluye la chocolatier orgullosa de los aromas, sabores y texturas del cacao venezolano.

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