Zsolt: “El cacao de Chuao ha sido durante mucho tiempo reconocido como el mejor”

In NOTICIAS, PROTAGONISTAS, TALENTO HUMANO by Juan Pablo Crespo

Juan Pablo Crespo / @juanpamark
Translation: María Shokálo

Hace poco más de un año el chocolatero húngaro Rózsavölgy Csokiláde  (Zsolt) ganó en París el concurso Grand Cru organizado como parte del Festival Sens&Chocolat, tras elaborar una tableta con cacao 100% venezolano. Aquella obra de arte culinaria fue bautizada Chuao 73%, epónimo de uno de los mejores cacaos del mundo, como lo señala el chocolatero europeo y muchos otros que como él han trabajado con la semilla que crece en un privilegiado pedacito de tierra en la zona norte costera de Venezuela.

Pero antes del festival, Csokiláde no le pasaba por la mente que pudiera ganar, ni siquiera tenía planificado viajar al evento, aunque por insistencia de su hijo y esposa finalmente decidieron trasladarse hasta la capital francesa y dejar atrás las tareas que los ocupaban, según contó en entrevista con Vivaelcacao.

El esfuerzo en el taller artesanal de chocolate por supuesto que valió la pena porque Csokiláde y su familia regresaron a Hungría con los máximos honores. “Fue abrumador que un jurado tan grande reconociera y valorara nuestros esfuerzos. Me sentí muy feliz”, dijo vía correo electrónico.

“El cacao de Chuao ha sido durante mucho tiempo reconocido como el mejor cacao del planeta”, dijo Csokiláde, quien recomienda a los chocolateros artesanales que se inician mantener contacto directo con la cadena de producción de cacao porque es una manera de asegurar la calidad que se requiere, así como tener mucha paciencia para lograr el chocolate que se desea.

Desde su primera visita a Venezuela, Csokiláde ha quedado maravillado con los distintos cacaos del país, como le sucedió con el “extraño” que encontró en Las Trincheras.

Chuao 73%, Puerto Cabello 74%, Río Caribe 76% y Porcelana 71%.

La sorpresa

Pese a que siempre está en busca del mejor chocolate posible, para Csokiláde fue abrumador que el jurado reconociera y valorara su esfuerzo.
-Usted obtuvo su premio hace casi un año, ¿cómo recuerda ese momento especial en que los miembros del jurado le dieron el honor del primer lugar?
-No creí que pudiéramos ganar, así que ni siquiera iba a ir al festival, ya que estábamos bastante ocupados en ese momento – como siempre. Katalin tenía la actitud más positiva y me compró un boleto, mientras que mi hijo menor insistió en acompañarme, ya que estaba seguro de que ganaríamos… Entonces, fue una gran sorpresa cuando nos anunciaron como ganadores. Quiero decir, siempre intentamos hacer el mejor chocolate posible, pero fue abrumador que un jurado tan grande reconociera y valorara nuestros esfuerzos. Me sentí muy feliz.

-¿Puede contarnos sobre su famosa barra de chocolate Gran Cru que ganó aquel premio internacional en el Festival Sens&Chocolat in París?
-Se llama “Chuao 73”. El cacao de Chuao ha sido durante mucho tiempo reconocido como el mejor cacao del planeta. Muchas veces los fabricantes de chocolate usan el nombre como una herramienta publicitaria, mientras que el producto final no es tan especial. La primera vez en Venezuela, aparte de absorber una gran cantidad de información sobre las plantaciones de cacao, estaba en la búsqueda de un cacao que sea inusual, pero con el carácter particular para convertirse en la base de nuestra producción. Encontré eso en Las Trincheras. Tenía un sabor fresco y afrutado, la fermentación era justo lo que buscamos. Desde entonces, usamos eso en unas 30 barras de chocolate con condimentos diferentes, chocolates calientes, grageas y más de 30 variedades de chocolates con relleno y pralines. También fabricamos una gama de barras de origen único. Entre ellos están Sur del Lago, Río Caribe, Canoabo, Mantuano y por supuesto Trincheras y Chuao.

-¿Por qué decidiste crear esa barra de chocolate con cacao de Chuao?
-Porque existen pocos ejemplos de tabletas Chuao en el mercado, y siempre es un reto cómo comparar.

 

Trincheras 95%, otra de las barras de Csokiláde con cacao venezolano.

 

Fresco y afrutado

Por su fermentación, el cacao que encontró en Las Trincheras era justo lo que buscaba.
-Háblanos sobre tus otras creaciones con cacao venezolano, como el de Las Trincheras.
-La primera vez en Venezuela, aparte de absorber una gran cantidad de información sobre las plantaciones de cacao, estaba en la búsqueda de un cacao que sea inusual, pero con el carácter particular para convertirse en la base de nuestra producción. Encontré eso en Las Trincheras. Tenía un sabor fresco y afrutado, la fermentación era justo lo que buscamos. Desde entonces, usamos eso en unas 30 barras de chocolate con condimentos diferentes, chocolates calientes, grageas y más de 30 variedades de chocolates con relleno y pralines. También fabricamos una gama de barras de origen único. Entre ellos están Sur del Lago, Río Caribe, Canoabo, Mantuano y por supuesto Trincheras y Chuao.

-Como un productor de chocolate artesanal, ¿cuáles son los dos consejos que le gustaría compartir con los que entran en este negocio?
-Bueno, empezamos haciendo pralinés porque no nos gustaban los que estaban disponibles en ese momento. Entonces nuestros chocolates de materia prima no tenían un sabor excelente, así que decidimos hacer nuestro propio chocolate. Y así, en busca de una mejor calidad, poco a poco nos dirigimos a convertirse en un productor Bean to Bar. Ahora, ésta es nuestra principal área de especialidad. Cuando este mundo se abrió para nosotros, empezamos a profundizar nuestra experiencia, comenzamos a preocuparse por la gente en la cadena y ver las historias detrás de las escenas.

-¿Qué importancia tiene el chocolate para usted?
-Es un material que puede convertirse en una obra de arte culinaria o visual como estatuas y objetos. Katalin es artista, yo soy ingeniero, y tendemos a mirar el chocolate desde ángulos diferentes, pero ambos disfrutamos de los resultados que son en todos los casos una combinación de artesanía y arte.

Rózsavölgy Csokiláde es un ejemplo de esa constancia y amor que debe tenerse en el mundo del chocolate artesanal. Su esfuerzo en el tiempo se ha combinado con el cacao venezolano y el resultado no puede ser otro que el éxito.

Csokiláde tiene una variada oferta y además de las tabletas con cacao venezolano, elabora otras con cacaos de países como Tanzania, Perú y Madagascar, además de bombones.